Tráfico, pérdida de tiempo y dinero

Marco Alvarado/Diario de Chiapas
Tuxtla Gutiérrez está entre las ciudades del país con la menor inversión en transporte público versus el gasto que se realiza en infraestructura para la circulación de automóviles.
Los embotellamientos vehiculares representan pérdida de dinero y de tiempo y calidad de vida, sin embargo, aunque las recomendaciones de organismos nacionales e internacionales coinciden en que las ciudades deben invertir en transporte público, como lo recoge un informe del Instituto Mexicano de la Competitividad (IMCO), las decisiones van en sentido contrario: se incentiva más el uso del vehículo particular, y con ello el aumento de embotellamientos.
De acuerdo con el análisis del IMCO, de seguir con las mismas políticas públicas e inversión en infraestructura vial que privilegia el uso del vehículo privado sobre el de transporte público, las condiciones podrían agravarse a corto plazo.
De hecho, la apuesta por el automóvil ha traído un fuerte crecimiento de vehículos del 5.3 por ciento más por año, lo cual aumenta la congestión y dificulta la movilidad, afectando sobre todo a la población con menores recursos que no es propietaria de un automóvil.
Por ejemplo, en la capital de Chiapas, se estimó que estos embotellamientos representaron, solo en un año, pérdidas económicas por más de 390 millones de pesos.
Mientras que a nivel nacional la congestión en las 32 ciudades cuesta 94 mil millones de pesos al año.
Ahora bien, en términos de tiempo, el costo de la congestión es de 100 horas anuales promedio por persona: los usuarios del transporte público pierden 118 horas al año, mientras que quienes usan automóvil pierden 71 horas.
Sin embargo, pese a que en México la mayoría de la población usa transporte público o camina, los gobiernos de las ciudades no invierten en el transporte público.
Para el automóvil invierten el 47 por ciento del presupuesto asignado a movilidad cuando el 25 por ciento de la población lo utiliza, mientras que para el transporte público solo se destina el 1.2 por ciento del presupuesto asignado a movilidad y es usado por el 39 por ciento de la población.

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