Letras Desnudas

Mario Caballero

Se aplaude la voluntad política que ha demostrado el gobernador Rutilio Escandón Cadenas al haber instalado la Mesa Interinstitucional con su homólogo oaxaqueño y, en representación del gobierno federal, el subsecretario de Desarrollo Democrático, Participación Social y Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación, César Yánez Centeno, cuyo fin es lograr un acuerdo que beneficie tanto a Chiapas como a Oaxaca en el tema de la zona limítrofe entre ambos estados.

Bien por ello, pues como lo mencionó el gobernador Escandón, “qué bueno que hoy estamos las tres partes para seguir con el proceso que ha mandatado la Suprema Corte de Justicia de la Nación. No tengo duda que llegaremos a buenos términos”.

Ojalá así sea. Porque este conflicto ya tiene varios años por la tenencia de más de 160 mil hectáreas de la región conocida como Los Chimalapas, que es un extenso territorio conformado por selva, bosque y bosque de maderas preciosas, por el que se han suscitado fuertes enfrentamientos en los que ha habido mucha sangre derramada por parte de chiapanecos y oaxaqueños.

Según para resolver el conflicto, la Corte dictó un fallo en el que dijo que esas tierras le pertenecían a Oaxaca, pero no realizó los estudios correspondientes, ni las mediciones y hubo faltas graves en el proceso. Por lo cual, en lugar de que las pugnas se calmaran, empeoraron.

Eso es lo que ahora tratan de resolver ambos mandatarios con la participación del gobierno federal.

Pero hay otra cosa muy cierta en lo que también mencionó el gobernador Rutilio Escandón, de que “Chiapas y Oaxaca son entidades que nunca debieron estar en este tipo de predicamentos jurídicos legales porque tenemos un gran entendimiento y hacemos causa común en muchas necesidades de la población”.

Y si tan es cierto es porque este conflicto reventó por intereses políticos y actos ilegales de dos exgobernadores que actuaron en complicidad en la invasión de estos terrenos.

¿CÓMO SURGIÓ?

Antes un poco de historia. Los Chimalapas son una región de 595 mil hectáreas ubicada en lo que se conoce como Sierra Atravesada, puesto que su extensión comprende los estados de Oaxaca, Tabasco y por supuesto Chiapas, y se conoce con ese nombre después de la conquista de los españoles.

Cuenta la leyenda que en el año 1685 un grupo de indígenas zoques pagaron 25 mil pesos oro a la corona española por 360 leguas cuadradas para que fuera habitada por la gente de Santa María Chimalapa, en Oaxaca. El que hizo el pago fue Domingo Pintado, quien puso el dinero dentro de una jícara de morro. De ahí que se llame así a Los Chimalapas, que en lengua zoque significa “jícara de oro”.

Sin embargo, también existen testimonios que fundamentan la propiedad de esos terrenos para los municipios oaxaqueños de Santa María y San Miguel Chimalapas, del istmo de Tehuantepec. Ambas localidades tienen títulos de esas tierras con fechas del 24 de marzo de 1687, 15 de marzo de 1850 y 17 de septiembre de 1883.

Incluso, el expresidente Gustavo Díaz Ordaz ratificó la propiedad basándose en los títulos primordiales. Además, en el Convenio 169 de la OIT, que fue suscrito por México, dichos títulos coloniales fueron reconocidos como válidos.

El asunto es que, a pesar de la existencia de esos títulos y resoluciones presidenciales, Juan Sabines Guerrero, siendo gobernador del estado, invadió parte de ese territorio para fundar un nuevo municipio, Belisario Domínguez, cuyo nombre ofende la memoria del prócer chiapaneco por haberse constituido mediante actos ilegales.

Aquí fue donde se desató el conflicto.

FALSOS ARGUMENTOS

Según Sabines Guerrero, impulsó la creación de este municipio con el interés “supremo” de ayudar a los pobres que habitan esta región y para evitar que las comunidades ahí asentadas fueran condenadas a la pobreza extrema y marginación, donde además se presentaban delitos como la tala clandestina y el tráfico ilegal de armas, drogas y personas.

Lo hizo asegurando que dicho territorio le pertenecía al municipio de Cintalapa.

Si bien es cierto que parte de esa rica extensión territorial le pertenece a Chiapas, el lugar donde el hoy cónsul creó el municipio aparece en los registros con clave de Oaxaca, según el conteo poblacional del año 2005 del Inegi.

Y eso lo sabía Sabines, que, acostumbrado a sobornar para lograr sus propósitos, acudió ante el titular de esta institución para “ver una manera de cómo resolverlo”. Pero no pudo. El entonces titular del Inegi no se dejó corromper. Así que el lugar donde fue fijada la localidad Belisario Domínguez siguió teniendo clave del estado de Oaxaca.

Frente a esto, por sus pantalones terminó creando el municipio, que se encuentra asentado en 84 mil hectáreas. Para esto contó con la complicidad de los entonces diputados del Congreso del Estado, a los que tenía comiendo de su mano. Es decir, la fundación de este nuevo municipio es ilegal e inconstitucional.

Y tan ilegal fue que la declaración de la pertenencia de este municipio a Chiapas fue impugnada en varias ocasiones ante el máximo tribunal constitucional del país, es decir, la SCJN.

Esta arbitrariedad tuvo como consecuencia que diversas autoridades del país le dieran la espalda a Juan Sabines. Tanto que ningún funcionario del gobierno federal, ni del de Oaxaca, se presentó al acto público en el que se colocó la primera piedra de la presidencia municipal de Belisario Domínguez, a pesar de que los había invitado. Esto, además, cuando Sabines presumía tener una amistad entrañable con el entonces presidente Felipe Calderón.

No menos importante, Sabines creó el municipio y construyó edificios del gobierno de Chiapas pasando por encima del acuerdo que él mismo había tomado con el exgobernador de Oaxaca, Gabino Cué, y el exsecretario de Gobernación, Alejandro Poiré, en el que se comprometía a realizar acciones que buscaran la paz y la tranquilidad de la región, pero acabó por traicionarlo y pisoteando la Constitución al mismo tiempo.

COMPLICIDAD CON MURAT

Por si fuera poco, hay en todo esto evidentes intereses políticos, como ya lo mencionamos.

Pues entre Sabines y José Murat, exgobernador de Oaxaca, había claros nexos políticos. Se cuenta que Murat invirtió varios millones de pesos a la campaña de Sabines a la gubernatura, y en cambio recibió contratos de obra pública para sus empresas, entre estas Muraza y Alturio, a las que les fueron adjudicadas contratos sin licitación por más de mil 800 millones de pesos entre 2009 y 2011. Además, fungió como su asesor político.

Pero Murat tenía riñas políticas con Gabino Cué, y buscando vengarse instigó a Sabines para que invadiera dichas tierras, donde quedó asentado Belisario Domínguez. Y con la resolución de la Corte, los que salieron ganando fueron Pepe Murat y su hijo, que se levantaron el cuello diciendo que ellos habían recuperado el territorio para su pueblo.

OTRO CRIMEN

Esperemos que la Mesa Interinstitucional instalada por los actuales gobernadores de Chiapas y Oaxaca resuelva y haga justicia al conflicto de Los Chimalapas.

Pero, sin duda, este es otro crimen de Juan Sabines Guerrero que le ha costado muchas vidas a ambos estados. Tronco de coordinador político que se consiguió Marcelo Ebrard para promocionar sus aspiraciones a la presidencia de la República.

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