“Van por México” movió el tapete
Cada día que pasa se acerca la fecha de las elecciones de este año para elegir al que será el gobernador o gobernadora del Estado de México y de Coahuila, y conforme pase el tiempo veremos cómo los políticos, hasta los más sesudos, cometen pifias que demuestran que están metidos hasta las cachas para ganar a como dé lugar, aunque la promoción y organización de éstas nada tenga que ver con ellos.
La alianza “Va por México” anunció que reinician una nueva aventura para tratar de mantener en su poder ambas entidades gobernadas por el Partido Revolucionario Institucional, mientras que el partido en el poder, intentará arrebatárselas, como ha hecho a lo largo de este sexenio con 22 estados que pertenecían a la oposición.
Resulta que ante el anuncio de que irán juntos, han salido a relucir voces que desacreditan la alianza, por la sencilla razón de que ya se sabía que irían juntos, y eso, dice el presidente Andrés Manuel López Obrador, en México como en China, ya no es nota, ya no es noticia de primera mano.
En los hechos, resulta muy contraproducente que se le cuestione y se le dé tanta importancia al reinicio de la alianza si lo consideran como algo intranscendente para la vida política del país. Pues al parecer no es así. Se engañan y caen en su propia mentira pues si algo no me gusta o me preocupa, tan sencillo es como no hacerle caso e ignorar.
Es extraño que a estas alturas el partido Morena y sus aliados les ocupe lo que haga o deje de hacer “Va por México”, con sus atrincherados y “mal vistos” PAN, PRI y PRD. A raíz de su conferencia de prensa, donde dan a conocer los nombres de sus candidatos para Coahuila y el Estado de México, se han ventilado en los medios las fobias contra estos tres institutos políticos, dos de ellos, dicen, en calidad de moribundos.
Justo en esta dimensión de la poca credibilidad que le tiene Morena y sus aliados al PRI y al PRD para que levanten, entonces es de destacar porqué tanto cuestionamiento, para qué tanta alharaca, porqué tanto brinco estando el piso tan parejo.
En varias entrevistas que los medios nacionales les hicieron a los líderes nacionales de estos tres institutos políticos, les recordaron que, desde la mañanera, el presidente AMLO ha sido uno de los actores políticos que ha desairado la reintegración de “Va por México”, y fiel a su costumbre, despotrica diciendo que “ese grupo quieren regresar por sus fueros y que regrese el régimen de injusticias, corrupción y privilegios”.
“…desde hace tiempo están agrupados, es un bloque conservador reaccionario, y desde luego que van a buscar detener el proceso de transformación que estamos llevando a cabo”, dijo el mandatario desde palacio de gobierno.
Tanto Marko Cortés, del PAN, como Alejandro Moreno, del PRI y Jesús Zambrano, del PRD, saben que su alianza es un dolor de cabeza para el gobierno y el partido Morena. Los errores cometidos por los candidatos de la guinda, como el caso específico de Delfina Gómez, candidata de Morena en el estado que hoy gobierna Alfredo del Mazo, y de quien pesa una serie de hechos consumados de corrupción, son una piedra en el zapato.
Además, se olvidan que cuando se asume la representatividad de un gobierno se hace para todos, no debe haber privilegios ni acciones selectas. Es el caso de un jefe seccional de una colonia, al ser elegido tiene que buscar mejoras para todo el fraccionamiento no sólo para unos cuántos o lo que es peor, negarle el apoyo al vecino de enfrente o de la cuadra simplemente porque no me cae bien, es engreído o porque se me da la regalada gana.
La alianza puede gustar o no, y en las urnas esta decisión se verá reflejada con el voto ciudadano, pero por lo pronto, nadie, así sea el presidente de México o de Estados Unidos, nadie tiene derecho a calumniar una alianza, sobre todo si ésta no afecta la forma de gobernar.
La política es muy diferente a llevar las riendas de un gobierno, es justamente la preparación para llegar al poder y a partir de ahí, gobernar para todos. Sabemos que en la práctica esto es lo que menos se respeta, pero de algo si debemos estar seguros es que la contienda del mes de junio, para elegir a los mandatarios de Coahuila y el Estado de México, será la antesala de la lucha encarnizada por arribar o mantener el poder en el 2024.
Ojalá que en esta disputa feroz, reñida, virulenta e iracunda por alcanzar o mantener el poder, los partidos y el mismo gobierno entiendan que la civilidad es lo básico para alcanzar triunfos con sabor a beneficios para la ciudadanía. Vayan como vayan, los mexicanos son los que deciden quien los gobierna, pero que esta postura sea libre, respetada no coaccionada. Por lo que se ve, “Va por México” les movió el tapete a ya saben quién, así que no se dude que habrá mensajes ocultos para aplacar a los que, desde las esferas gubernamentales, le tienen “pisada la cola”, a fin de que no hagan más olas.










