¡Hey, chavos, vamos a pintar!
Marco A. Orozco Zuarth [email protected]
Recordamos con un fragmento, esta crónica del maestro José Luis Castro Aguilar, escrita en el año 2011.
Crónica del grafiti en Tuxtla Gutiérrez
De pronto, la ciudad de Tuxtla Gutiérrez se convierte en una gran urbe tatuada de grafitis. ¡Había nacido el grafiti -arte marginal y trasgresor- como un movimiento juvenil contracultural, como una subcategoría de la pintura artística! Eran marcas o inscripciones espontáneas que realizaban los grafiteros, con su propio estilo, en bardas y paredes, tanto en propiedades privadas como en sitios públicos; como una forma de comunicación visual de los jóvenes artistas de finales del siglo XX; y, como una sub opinión social, grafitearon en todas partes de la ciudad, especialmente en barrios y colonias populares. Las pintas se referían a nombres, firmas o seudónimos del artista, declaraciones de amor, consignas políticas contra el gobierno neoliberal, insultos y mensajes cifrados; todo mediante marcas, dibujos, seudónimos e iniciales, con el fin de llamar la atención. El año de 1995 fue solo el comienzo. En el 2000 se fortaleció el trabajo de los nacientes artistas de la calle tuxtlecos. Para el 2005 ya tenían presencia en más de cien colonias. A finales del 2010, estaban totalmente fortalecidos: cientos de pintas en bardas y paredes lo atestiguaron. Marcas, inscripciones y dibujos pintados con aerosol, fueron las evidencias. En algunos letreros se leía: “Grafiteros tuxtlecos dan vida y color al Parque Bicentenario Morelos”.
-¡Hey, Wey, vamos a rayar! -grita el Choxter.
-¡Ya vas, carnal!…
Aún recuerdo que, con el surgimiento del EZLN, 1994 fue el parteaguas del Tuxtla de hoy y el Tuxtla de ayer. En este contexto histórico surgen formalmente las tribus urbanas tuxtlecas, figurando entre ellas la primera generación de grafiteros. El psicólogo José Luis Cañas Martínez, comenta: “En 1995 se notan las primeras acciones de graffiteros en Tuxtla: del lado oriente de Tuxtla se conoció al ‘Drum’, el ‘Mater’, al ‘Ostra’, el ‘Arpón’, el ‘Pasto’, el ‘Coma’, el ‘Sane’, el ‘Fuga’, el ‘Curse’, el ‘Hueco’, el ‘Sun’ (ahora Sekta), el ‘Wild’, el ‘Silver’. Del lado poniente de Tuxtla: el ‘Crow’, el “Zurdo”, el ‘Nasty’. Todos ellos son grafitteros de la primera generación”. Y concluye: “Varios de ellos vinieron de otras ciudades a residir por un tiempo a Tuxtla Gutiérrez, como el “Arpón” que vino de los Ángeles (de familia de dinero), el ‘Mater’ vino de Puebla, el ‘Nasty’ vino del D.F., al igual que el ‘Sun’ y el ‘Pasto’. La mayoría eran de buena posición social e hijos de soldados que venían al estado”.
Desde entonces, gran parte de casas y edificios hemos llenado de grafitis, obra de arte de auténticos artistas tuxtlecos, pues nos especializamos en el grafiti ilegal (el arte de la calle). En realidad, el grafiti -como arte multicultural-, expresa sentimientos y palabras con imágenes; es decir, manejamos el lenguaje visual…










