Irving Ibarra: La Quimera musical
Un espacio dedicado a la Asociación de Escritores y Poetas Chiapanecos, A.C.
Jorge Éver González Domínguez [email protected]
Autora: Rebeca Ruiz Riveroll
Irving Ibarra nació en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Estudió la licenciatura en música, especializándose en el Violonchelo. Recorrió parte de Sudamérica tocando melodías que van de lo Barroco a lo contemporáneo. Aprovechando siempre un aprendizaje musical a cada país que ha visitado. Encontrando nuevas tonalidades para adaptarlas al Chelo y al estilo que posee este artista.
Ganador del FONCA en Oaxaca, su “segunda casa”, como el músico lo señala. La personalidad de este artista es versátil como su música, buscando el culturizar las mentes de las personas y acariciar el alma del público. Sus estudios al extranjero le han permitido perfeccionar su técnica y generar un estilo propio.
Para el maestro Irving Ibarra, la música “tiene un lenguaje propio, manifestando emociones y voces de recuerdos que invitan a generar vida y desfogues de consciencias humanas”. La inspiración que emana en cada melodía, interpretada por este creador musical, está en la vida misma. Así lo describe el maestro Ibarra.
Su estilo es una mezcla de Bossa Nova y Jazz con toques de música contemporánea, guiada por una técnica constante, reflejada en varias horas de ensayos y trabajos artísticos.
El artista Irving Ibarra ha sido partícipe de orquestas locales y nacionales, buscando siempre el crecimiento cultural y profesional, buscando la retroalimentación musical.
El humanismo del maestro Ibarra va más allá de las presentaciones en teatros y auditorios de universidades, actualmente se dedica a impartir clases en instituciones educativas de nivel básico y superior, donde niños y adolescentes experimentan un acercamiento al Violonchelo, guiado por el maestro Irving Ibarra.
“La vida misma” es la inspiración y el motor que conduce el andar musical del maestro, así lo afirma él.
También, señala que “los medios de comunicación como la radio, es fundamental para que la gente comience a culturizarse musicalmente… Toda la gente escucha música para expresar algo, un ejemplo de ello es la misma experiencia de la muerte. En México, cuando fallece alguien, acompañamos a nuestros muertos con música, despidiendo su ausencia con las melodías que generan recuerdos, expresando emociones, describiendo, quizá con las diversas tonalidades musicales, cómo fue su paso por la vida…”.
Gracias a las piezas musicales interpretadas por el maestro Irving Ibarra, muchos de nosotros aún mantenemos la Quimera de anhelos que llevan a recrear nuestra propia humanidad y ser creadores del arte de vivir.










