Mucho dinero para los partidos políticos en tiempos no electorales
El Consejo General del Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana (IEPC) de Chiapas hace su chamba y, por consiguiente, como suele suceder cada inicio de año, aprueba lo correspondiente a las prerrogativas que se les asignan a los partidos políticos con registro, aun así, no haya elecciones en dicho año, como será este 2023.
Para el siguiente, el 2024, habrá relevos en los 124 ayuntamientos, en los 24 distritos locales para diputados y en los 13 federales, además de que se realizará la elección para la gubernatura del estado de Chiapas.
Un trabajo arduo, con sus peligros latentes debido a la intensidad que alcanza el proceso y donde los trabajadores del Instituto, principalmente en los distritos, están a la expectativa de las reacciones de los involucrados en los comicios.
La pasión se desborda, porque los aspirantes y después candidatos, hacen hasta lo imposible por conseguir el triunfo. Estamos de acuerdo que de los cientos de “suspirantes”, sólo gana un mínimo porcentaje. El despilfarro de recursos se hace evidente, pero también impera la confianza para alcanzar, de ser perdedor, un espacio en algún puesto dentro de la administración pública estatal.
Ningún candidato que se jacte de honesto, reconocerá que aun perdiendo pueden ganar y en medio de esta gran batalla, surgen infinidad de factores que rodean al proceso electoral para que sea transparente, convenza y se reconozca como válido. Esto no siempre sucede así. Es más, las discrepancias se elevan en ocasiones y las autoridades de gobierno y las electorales son rebasadas.
A todo esto, los participantes en la contienda, muchos de ellos metidos a política de forma improvisada, saben que de triunfar estarían garantizando su futuro en el aspecto económico. Seamos honestos, muy pocos, casi nadie, se atreve a participar si no saca “raja” de su “desgaste”.
El ser un alcalde es un buen negocio y más ahora que la ley les permite reelegirse pueden aspirar a “comprar conciencias” a la buena o la mala. Un claro ejemplo de ello es el alcalde de San Fernando, Juan Antonio Castillejos Castellanos, quien con la actual es la tercera ocasión que es edil y se mantiene en el poder a pesar de todas las denuncias en su contra por coaptación del poder.
Sobre él pesan acusaciones serías de corrupción que no se investigan por razones aún no explicables, aunque es del conocimiento público que su modus operandi es de traficar influencias. Caso contrario es el del presidente de Villaflores, Mariano Rosales Zuarth, quien goza de la simpatía de sus homólogos y recientemente este buen trabajo se reflejó en la confianza del mandatario estatal al avalar su nombramiento como presidente de la Red Chiapaneca de Municipios por la Salud.
Como el edil de San Fernando, esto mismo pasa en los partidos políticos. Los “dirigentes” saben que ahí está la mina de oro”. Vivir de los chiapanecos es su máxima aspiración, en principio, pues una vez que le “agarran el hilo a la madeja” no hay quien los pare.
Por todo esto, es necesario citar que, a media semana, el IEPC, en sesión de su Consejo General, aprobó para este año, la nada despreciable suma de 161 millones 736 mil 034.23 pesos para los partidos políticos con acreditación y registro ante dicho órgano electoral y 139 millones 88 mil 354.83 pesos para las Actividades Ordinarias y del Programa Operativo Anual del instituto, con base en lo aprobado por el Congreso del Estado.
En tiempos de austeridad, se irán cabezones y los que más se llevarán serán Morena, el Partido Verde, y aunque usted no lo crea, el Partido del Trabajo. Otros como el PRD y el PAN apenas tendrán una migaja para preparar sus cuadros que definitivamente están muy flacos. El Instituto Electoral se guardó la información, por ahora, de dar de forma pormenorizada cuánto es lo que le corresponde exactamente de dinero para este 2023 a cada instituto político.
Sin duda mucho dinero y en esta parte se le da la justa razón al presidente AMLO para que se reduzca el financiamiento porque comprobado está que los dirigentes se dan la gran vida invirtiendo para su partido 10 pesos y guardándose 90 para ellos.
El presidente del IEPC, Oswaldo Chacón Rojas, dijo que no hay incremento a las prerrogativas de los partidos pues se ha privilegiado la disciplina financiera. Independientemente de que ello sea cierto, hay que destacar que aun así sigue siendo mucho recurso.
Por ejemplo, salvo el dirigente de Morena, Carlos Molina, que todos los días se le ve recorriendo los diversos municipios de la entidad, a los demás partidos no se les conoce qué actividades hacen sus líderes.
Se promocionan, es cierto, en algunos medios, pero anteponen su imagen para ensalzar su figura, pero no se ve que haya trabajo a ras de piso para levantar al partido o por lo menos rescatarlo de su letargo. Por todo ello es muy cuestionable que se les destine el millonario recurso que bien podría usarse para solucionar otras carencias graves que sufren los chiapanecos. Ya basta de estar pagándoles lujos a los que “succionan” los dineros del pueblo.










