Autor Invitado: Beto Mendiola

Un espacio dedicado a la Asociación de Escritores y Poetas Chiapanecos, A.C.

Jorge Éver González Domínguez [email protected]

A mis hijos
Llegaron en un momento de crisis existencial,
vivieron la peor versión de mí y siempre
me impulsaron para ser mejor día a día.

A lo largo de los años
y de las vivencias, me di cuenta de que
merecían un mundo mejor
y me he empeñado en ello.

Con ustedes conocí que
se puede ser buena persona,
sin esperar nada a cambio.

Sus pasiones, sus sueños y sus metas,
son mi motor para seguir jodiendo a la vida.

Desde el día uno, me siento muy orgulloso de ustedes.
Recuerden que la vida es cruel,
pero siempre existen personas con magia que están para apoyarlos.

Se despide de ustedes,
el peor padre del mundo,
queriendo ser
la mejor versión de sí mismo.

A mi abuelo
Han pasado muchos años
y sigue doliendo
igual que el primer día.

Te recuerdo con tus «Panam» negros
y tu guayabera,
esa que combinaba
con tus hilos de plata.
Contigo aprendí
que la vida se debe disfrutar al máximo, nada a medias.

Ver novelas, jugar baraja,
hablar poco y decir mucho,
tomar café y sobrara pan (o viceversa); era un espectáculo
observarte desde la distancia.

Dejaste un enorme vacío en nuestras vidas,
pero también dejaste una familia llena de valores,
que día a día se esfuerza por estar a la altura de tu apellido.

Todos los días tengo claro
que el cielo podía esperar
y tu pueblito nunca será el mismo sin ti.
¡Gracias por tanto!

Magia
Quisiera saber en qué momento
te volviste parte de mis días.

Tal vez no lo sepas,
pero inspiras cada locura
y estás presente en cada sueño.

No te imaginas
la chispa que tiene tu sonrisa;
es una recarga de entusiasmo
en mis días de autodestrucción.

Resumiendo,
hiciste magia,
donde solo había ruinas.

Del libro: Catarsis de una mente desordenada
Editorial Alma de Letra

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