El riesgo es que a través de la venta callejera, sin ningún control ni regulación, los menores de edad puedan formarse el hábito
Marco Alvarado/Diario de Chiapas
El consumo y venta de tabaco está asociado con la pobreza, y en Chiapas este binomio es muy visible en la venta callejera que realizan los llamados “canguritos” o “dulceritos”, que parecen estar al margen del nuevo Reglamento de la Ley General para el Control del Tabaco, vigente desde el 15 de enero pasado.
Mauricio Montes, representante en Chiapas de la Organización No Gubernamental “Códice”, que busca el cumplimiento de los espacios libres de humo de tabaco, señaló este aspecto, al comentar que muchos de estos vendedores de cigarros sueltos son menores de edad, y todos provienen de alguna comunidad indígena.
Los “dulceritos” continúan la venta de cigarros sin respetar la nueva norma, en respuesta a una demanda de consumo y de alternativas, ya que los establecimientos comerciales no pueden exhibir los productos de tabaco en las estanterías.
No obstante, Montes señala el riesgo de que a través de la venta callejera, sin ningún control ni regulación, los menores de edad puedan formarse el hábito, al tiempo que también son menores de edad los que se ganan la vida vendiendo cigarros.
“Aunque está prohibido vender cigarros sueltos, en Chiapas, uno de los estados más pobres del país, esto sucede, y quién los vende, pues son niños”.
Según el testimonio de uno de estos vendedores, que comentó tener 16 años, su principal venta no son los dulces, sino los cigarros, y todos los días compra al menos una cajetilla de algunas de las cinco marcas que ofrece.
“Todos los días vendo una cajetilla entera”, cuenta, mientras los dulces y chicles duran unos días más.
Esta es la pantalla y el “vacío” no previsto en la ley, al menos no en el caso de Chiapas, en donde menores pueden vender cigarros a menores, afuera de antros, en los parques o en cualquier espacio público por donde transiten.
“Es un problema complejo, por eso aludir solamente a las libertades o el efecto económico, es un argumento muy débil, ya que estamos hablando de nuestras infancias expuestas a violencias físicas y económicas, y en este caso, a un problema de salud”, destacó.
Según estimaciones de esta organización, cada año mueren en Chiapas más de mil 500 personas por enfermedades derivadas del tabaquismo, es más gente que la que mató la pandemia de Covid-19 en poco más de un año.










