Esta semana, muerte del niño Damián dará de qué hablar
La muerte de Damián ha destapado la pudrición prevaleciente en la Secretaría de Educación con los responsables de autorizar los permisos para que una escuela particular pueda funcionar con eficacia y con profesionalismo
La muerte del pequeño guerrero ha puesto al descubierto el tráfico de influencias de familiares con los directivos y propietarios de la escuela Piguin & Babe y los servidores públicos de la dirección de Planeación y otras áreas que se encargan de completar los estudios y verificaciones de instalaciones de las escuelas.
La muerte del niño, de apenas tres años de edad, pone a prueba la capacidad de respuesta que tenga para castigar a los responsables la Secretaría de Educación y la Secretaría de Protección Civil.
La tragedia que enlutó a una joven pareja y al mismo tiempo le derrumbó sus ilusiones como padres, nos demuestra que no ha cambiado absolutamente nada, seguimos con este sistema arcaico y corrupto de valerse del tráfico de influencias, sin dimensionar el daño que se puede generar, como este lamentable caso.
El desenlace fatal de Damián, sin duda, provocará el resurgimiento de un movimiento social para decir ¡Ya basta! de tanta inmundicia, de tanta asquerosidad y deshonestidad que existe en algunas dependencias gubernamentales, llámese gobierno estatal, federal, municipal o del poder Legislativo y Judicial.
La partida de Damián de este mundo maltrecho pone al descubierto que los diputados y diputadas federales, locales, que senadores y senadoras, se duermen en sus laureles haciendo nada y cobrando mucho. Urge que alcen la mano para exigir justicia, para acompañar a los dolientes y para demostrarnos que tenemos parlamentarios de verdad, en los hechos, no como maceteras de centro.
El calvario de los padres de Damián debe ser la razón suprema para que el pueblo se una, como lo ha solicitado la madre del pequeño, para formar un movimiento que vele por que no se presente una desgracia más, producto de la corrupción.
El cataclismo en que se encuentran los corazones de Amparo y Mauricio, los alicaídos padres de Damián, no es de venganza para los maltrechos maestros que tuvieron la valentía de atender al niño que yacía en la alberca. Al contrario, es reconfortante que hayan dado la cara para relatar la situación que prevaleció aquél fatídico 7 de febrero.
No nos imaginamos la pesadilla que están viviendo los padres de Damián, pero sí queremos ilusionarnos que las autoridades de la Fiscalía General del Estado que llevan a cabo la investigación, aplicarán todo el peso de la ley contra los responsables de extender, autorizar y certificar un Registro de Validez Oficial (Revoes) para una “escuela” acondicionada en una vivienda de interés social.
La familia ha sido paciente y a pesar de que a la fecha van 13 días del desenlace fatídico, ha mostrado entereza y confianza a la autoridad para esperar los resultados de las investigaciones de la necropsia, que, en este caso, es lógico que ya se tiene sobre el escritorio del fiscal Olaf Gómez Hernández, pero no se da a conocer para no entorpecer las investigaciones.
Lo cierto es que hay varios funcionarios de primer nivel y servidores públicos familiares de los propietarios de la escuela, involucrados en los hechos que conmocionaron a la sociedad chiapaneca.
También es una certeza que la Fiscalía ha girado tantos oficios cómo es posible a las diversas áreas de la Secretaría de Educación para recabar datos de los presuntos sospechosos que movieron sus influencias para la operación de la escuela Piguin & Babe.
Damián debe ser el símbolo de la lucha contra la corrupción. Mauricio y Amparo están agotando todas sus fuerzas en exigir justicia y lo menos que debe darles la autoridad es transparencia en cada uno de los movimientos que se hicieron para que una institución educativa como la Piguin & Babe operara de forma fraudulenta. Si es así, debe tener los sellos de clausurada, en definitiva.
Esta semana debe haber noticias que minen la impotencia y el coraje de la joven pareja y de sus familiares, pues de lo contrario, está la amenaza de irse a plantar a la Ciudad de México, para pedir una audiencia al mismo presidente de la República y que se les garantice atención. Veremos hasta dónde llega la justicia en este caso.










