Papel, tinta y verso…

Enrique Flores Amastal Ciudad de México

Razones para amarte

Hoy debo amarte,
como el guerrero en el combate
lucha por su vida,
sin gloria prometida.
Guardaré el tiempo con tus
besos y caricias.
¡Nada de promesas! Sencillamente
como en el campo de batalla
se vierte la sangre por la herida.
Hoy tomaré tu mano
y en blanco Pegaso
iremos al mundo de los sueños
donde los colibríes son los dueños.
Libres ya de nuestras
armaduras
volando en nuestras
bellas cabalgaduras
gozaremos eternos atardeceres.
Con tu mirada infantil,
en aquel rostro temprano,
oteando el horizonte
cual una Ariadna,
me ayudas a transformar
mi naturaleza humana.
Con nuevos ropajes,
En tu compañía daremos origen
a nuestra historia.
Esas son las razones
para amarte sin medida,
el minotauro o el ego
que me habita, quiere
que sea siempre el primero,
pero tú, dadora de la vida
mujer madre, compañera
sonríes al verme luchar
con la egolatría.
Desde el inicio de los tiempos
mil razones tengo para amarte,
pero me basta darte un unicornio
blanco como la inocencia,
mujer madre, amiga, compañera.

Los eucaliptos

Bajo la sombra de sus árboles ancestrales,
con el aroma de los Eucaliptos,
Chapultepec, su Casa del Lago, el lago
y sus jóvenes remando, su castillo,
su calzada de los poetas.
Mi soledad descubre la joven
de los ojos verdes, me regala una sonrisa,
una esperanza nace en la rutina,
con su mano me dice adiós
y se oculta en mis recuerdos.

Enrique Flores Amastal

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