Tamaño de la marcha, sinodal para la Corte decidir vida democrática del país

Mañana se volverá a escribir un nuevo capítulo para ver si los mexicanos logran “sensibilizar” a las autoridades de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de que el “INE no se toca” por más maniobras que se realicen al amparo de la ley. Por lo menos ese será el mensaje ventilado por los organizadores y lo que se ha visto en las redes sociales.

¿La democracia está en riesgo? No lo sabemos, pues por más que los grupos o partidos políticos defiendan su posición, al final, con el tiempo, los mexicanos sabremos si efectivamente la intención de supremacía de Morena era la correcta para consolidar la democracia o, caso contrario, era una avasalladora posición para tener absoluto control de las elecciones venideras por el simple hecho de que no están convencidos de que puedan retener el triunfo en las elecciones de 2024.

Durante meses, las disputas y confrontaciones que tienen Morena y sus partidos aliados PT y PVEM contra el PAN, PRI, PRD y Movimiento Ciudadano, no tienen otro objetivo más que conservar el poder, por un lado, o por el otro, alcanzarlo.

La de mañana sería la concentración definitiva del rumbo que pueda tomar el país. Es decir, dependiendo la respuesta ciudadana de participación en la manifestación, sería otra vez el mensaje que puede influir en la decisión que tome la Suprema Corte ante las controversias constitucionales que han interpuesto e interpondrán los partidos “conservadores”.

Aunque para ser objetivos, esto no debe influir porque lo que los magistrados deben hacer es aplicar la Constitución, nada más. Si lo que contempla el famoso Plan B electoral es una afrenta para la democracia pues tendría que denegarse. Caso contrario, si los juristas lo avalan y creen que es lo mejor, pues no debe pasar a más.

Chiapas estará presente en esta manifestación, por los menos activistas, escritores, académicos y ciudadanos en general han dado a conocer que todo está listo para que participen en el movimiento desde las ciudades de Tapachula y Tuxtla Gutiérrez, las urbes más pobladas de la entidad chiapaneca.

Todos estás optimistas de que el “INE no se tocará”. Las cifras hasta el viernes eran que en todo el país habían garantizado la presencia de 117 organizaciones de la sociedad civil en 82 ciudades del país; 75 de México y siete en el extranjero ejecutarán las concentraciones.

El mensaje es claro, dicen: mandar un mensaje en favor de la independencia de los poderes de la Unión, en defensa de la Constitución, de la democracia y de las libertades.

La gran falla de los partidos políticos y del propio gobierno es que hacen de todo para enfrentarse, para discutir, aunque sea a mentadas, lo que creen ellos que es lo mejor para México, pero lo que no hacen es convocar a la sociedad mexicana a interactuar, a participar.

Qué fácil sería que se normara para aprobar una iniciativa que haya debates y foros públicos, donde la población opine, sugiera y plantee propuestas de solución a los problemas que en la mayoría de las veces los políticos ni los legisladores conocen, y que ayuden a los representantes populares que muchas veces presentan panfletos disfrazados de propuestas que, en lugar de allanar el camino de la confrontación, la convierte en una bola de fuego.

Sería recomendable que las propuestas que los poderes envían o sugieren al Congreso de la Unión, se tomen bajo la aprobación de los mexicanos o de la población de cada entidad. Lo mismo pasa en los cabildos. En la mayoría de ellos el que manda es el alcalde o alcaldesa y no hay forma de rebatir o reconsiderar una propuesta que podría estar mal enfocada o de plano inoperante. Pero no, se hace lo que la autoridad diga y mande.

Tan fácil sería entender la política de las buenas intenciones si todas las iniciativas que el Ejecutivo manda para su aprobación a los parlamentarios se publicara y difundiera en todos los medios de comunicación y redes sociales, detallando por qué se sugiere, bajo qué condiciones, cuáles son las ventajas de éstas y todo lo concerniente para mejorar en el tema a tratar.

Sin duda que la respuesta sería de inmediato aprobada o desechada, pues bajo esa transparente posición, los mexicanos sabrían de antemano de qué se trata las modificaciones o enmiendas que se realicen a la Constitución.

En el juego de ajedrez que se empieza desde las mañaneras, la de mañana será -aunque no debe verse así- el sinodal para que la Corte decida cuál será la vida democrática del país, por lo menos de acá al 2024.

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