¡Los huevos están por las nubes!
La cuesta de enero se ha prolongado no sólo para febrero, sino para el próximo mes de marzo. No hace falta explicarlo a detalle, las amas de casa y toda aquella persona que acuden a los mercados públicos, a los centros comerciales o a la tienda de la esquina, se lleva la sorpresa que el salario de la quincena no alcanza para adquirir los productos de la canasta básica.
Por más esfuerzos que se hace para “estirar” el dinero que día a día se consigue a base de mucho sacrificio, las familias mexicanas se enfrentan a situaciones que lastiman su poder adquisitivo. Y ciertamente, es lamentable que nuestros políticos y representantes populares se enfrasquen en posiciones y posturas sin sentido, en lugar de conjuntar esfuerzos para implementar programas y estrategias que no saquen del bache.
El campo mexicano ha tenido una decadencia importante porque conforme pasa el tiempo, la población humanitaria va en un acelerado aumento y, por lo tanto, la necesidad de conseguir la comida básica se escasea, una por la falta de productividad en el sector primario y otra, porque los jóvenes no han querido seguir la política de sus padres de hacer producir la tierra.
No es que seamos alarmistas, pero ahí está el ejemplo viviente de las miles de hectáreas que se encuentran ociosas en la llamada zona zapatista, donde los indígenas no la hacen producir y esas vastas extensiones de tierra sólo sirven para pastar el ganado o animales de traspatio que poseen en las zonas rurales.
La juventud se le hace fácil irse, sin estudios o si bien le va apenas aprendiz de una carrera técnica, a “comerse” el mundo, pero lamentablemente sólo van de ayudantes o peones. Las grandes jornadas de trabajo que realizan fuera de su estado o incluso de su país, bien podrían encabezarlas en su lugar de origen para hacer sembrar y cuidar sus productos.
Cierto, a falta de dinero y al poco apoyo de las autoridades gubernamentales para respaldar al sector agropecuario, éstos no les queda más que buscar nuevas opciones donde puedan vivir de manera decorosa.
Por eso no se entiende que tengamos funcionarios que se mofen de que hay desabasto del huevo, por ejemplo, sólo porque se le ocurrió decir que en invierno las gallinas ponen menos. Una barbaridad del tamaño del mundo porque lo que en realidad ha fallado es la atención a los brotes de enfermedades que ha tenido el sector avícola, y a prepararse con tiempo para enfrentar situaciones como las que vociferó el titular de la Procuraduría Federal del Consumidor.
Que en estos momentos se esté hablando de que un cono de huevo tenga un sobre precio de casi 100 pesos es en realidad una ofensa para la población. ¿Dónde están las políticas públicas para impedir que los sectores más desprotegidos ahora no tengan la oportunidad ni para alimentarse de este producto de primera necesidad?
Y no sólo es el huevo, también es la papa, el gas LP, la leche, la carne y párele de contar. Esta alza a los precios de los productos lo confirma el Inegi, que reporta que la remuneración de dinero para comprar lo básico resultó tan disparada en la primera quincena de febrero que la gente ya no siente lo duro sino lo tupido.
Si usted acude al mercado o a un centro comercial, no le permiten comprar por mayoreo o en grandes cantidades los conos de huevos, a lo mucho le autorizan dos por comprador con el objetivo de que no haya saturación y el producto alcance para todos.
Ni en los peores momentos o épocas de recesión que ha tenido el sistema económico mexicano se había sufrido tanta calamidad. Todos suponemos que los apoyos económicos que el gobierno ha brindado a niños, jóvenes, adultos mayores, mujeres embarazadas, madres solteras y personas con alguna discapacidad, debió ser un aliciente para no sentir el golpe en los bolsillos.
Y justamente hay que decirlo, ha servido de mucho, pero lamentablemente este paternalismo y forma de tener controlada y a disposición, a la gente, porque como nunca se les había atendido, puede darnos la sorpresa de que para el próximo sexenio se padezcan serios problemas en las arcas, pues los economistas han advertido que el dinero se ha acabado y el próximo gobierno se las verá tan duro que no podrá aguantar el trote de seguir regalando dinero a diestra y siniestra.
Los especialistas lo han advertido y por ello habría que tomarlo en cuenta. Aún estamos a tiempo para que se les siga dando apoyos a la gente, pero que éstos tengan como respuesta, ciertas condiciones para no sólo estar estirando la mano, pues el día menos pensado tendrán la noticia de que la paga se ha esfumado.
Obligar, por ejemplo, a los estudiantes que su nivel de estudios no baje de cierto promedio general, y leer, por ejemplo, un libro al mes, haría que México se levante más pronto de lo que podría estarse contemplando en programas que implemente la Secretaría de Educación.
Por lo pronto, hay que comprarse polluelos para alimentarlos en el patio de la casa y que los huevos que pongan, nos salgan más baratos. Por lo menos que el gobierno los regale, como se hacía en antaño, aunque siempre estará la consigna de que son apoyos electorales.










