Enrique Flores Amastal Ciudad de México
Mientras duermo
Mientras duermo,
puedo verte y tocarte.
Ver tu sonrisa, tu cuerpo,
ese caminar tan tuyo,
marcando el camino
para que mis pasos
emulen los tuyos.
Tengo miedo de perderte,
por eso no quiero
despertar, quiero
seguir en tu compañía,
porque en este sueño
soy libre y te deseo.
Aventurera
Aventurera de la vida
con tus sueños en las manos,
recorres la ciudad y sus hoteles,
ahíta de inquietudes,
con pies cansados,
de risa fascinante,
promesas que se disuelven
en volutas de humo,
de tu corazón enajenado.
Gran ciudad que se come a sus hijos,
aunque tengas una bella juventud;
pesar de pesares, alegría de días
que inventas en tu memoria
con cuentos de hadas
para no enloquecer con lo cotidiano.
Aventurera, sonríe y entrega tus labios
a los postores que pagan compañía.
Pero al abrir los ojos
lo comprendo todo
ha sido una fantasía.
Malestar
Los malestares corporales
no deben doblegar mi espíritu
bullanguero, jovial, dicharachero,
irreverente con lo establecido.
Emprendo marchas a lo desconocido
y mi conciencia me dice
que la vida es corta y el conocimiento mucho,
me siento enano ante la grandiosidad
y belleza de la tarde,
aquella mezcla de colores
que nos regala la naturaleza
en un cielo infinitamente azul.
Enrique Flores Amastal










