No olviden a alcaldesa de Aldama, aun así, la hayan restituido en su puesto
En el municipio indígena de Aldama, los bravucones hombres que dominan y ejercen presión sobre las decisiones que se establecen en el Ayuntamiento, sufrieron un revés a su condición machista de querer quitar como alcaldesa a Angelina Díaz Méndez, a quien amenazaron que si no renunciaba sería violada y quemada vida.
El hecho se hizo público el 7 de febrero en una asamblea comunitaria en el parque central del municipio. Ahí, tras su rechazo a que continuara gobernando, eligieron conforme a sus usos y costumbres, a Alonso Pérez Sántiz, para desempeñar el cargo como alcalde a partir de esa fecha al 30 de septiembre del 2024.
El arrebato lo encabezaron algunos miembros del Cabildo que quieren manejar los recursos. El hecho por si solo es una práctica que lamentablemente continúa registrándose en algunos municipios de Chiapas. En ellos, el patriarcado es la forma normal que decide que las mujeres no tienen voz ni mando.
Sin embargo, en los últimos años, con las políticas de equidad y género se ha ido desterrando esta modalidad, aunque es válido decirlo, en la mayoría de las veces, los esposos son los que llevan el control político de cada movimiento que se gesta en las localidades rurales e indígenas.
Esto significa que, aunque en el Instituto Electoral y Participación Ciudadana se haya aprobado la paridad de género para cada ayuntamiento, modelo que deben impulsar y aplicar los partidos políticos, en el papel está muy bien, pero ya en los hechos las mujeres son relegadas.
De ahí que el caso de la alcaldesa de Aldama tiene que abordarse con pinzas. Lo decimos en el sentido de que, aunque las autoridades estatales, del Congreso y electorales, hayan logrado “convencer” a los grupos detractores que Angelina Díaz Méndez debe regresar a su puesto, lo que significa un precedente digno de reconocerse, en los hechos no debemos estar tan seguros.
Por qué esta postura, por la sencilla razón de que los hombres de estas zonas indígenas no suelen honrar su palabra cuando tienen varios alcoholes en la cabeza y no es que denigremos esta condición, sino que históricamente los hechos violentos que terminan en pérdida de vidas humanos, se concretan por esta circunstancia.
Qué bueno que se restituyeron los derechos de la alcaldesa, pero desde ahora, el compromiso que se asumió de que la dejarán trabajar en libertad, de que antepondrán el respeto hacia su persona y de su familia, será un tema que siempre estará en constante peligro.
La gestión de la alcaldesa concluye en el 2024, ella ganó las elecciones locales ordinarias en el 2021. La violencia política en razón de género está penada por la ley, según la fracción IX del artículo 49 de la Ley de Desarrollo Constitucional para la Igualdad de Género y Acceso a una Vida Libre de Violencia para las Mujeres.
Sin embargo, no hay que echar en saco roto que su seguridad e integridad física está en constante peligro. El ultimátum que le dieron al grupo que buscó renunciarla si surtió efecto, por el momento, pero, insistimos, la autoridad está más que comprometida a seguir de cerca los movimientos de la alcaldesa y de sus “amigos” regidores y uno que otro político que empieza a moverle el tapete.
Casos como estos de inestabilidad política y social para gobernar empezarán su surgir en toda la entidad. Las campañas disfrazadas adelantadas para los ayuntamientos, diputados, gubernatura y la presidencia de México, tendrán muy ocupados a las autoridades de seguridad y de operación política.
Dicen las autoridades que los integrantes del Comité Municipal del PVEM, del Comisariado de Bienes Comunales, los 24 Agentes Rurales y los Síndicos y Regidores Municipales, analizaron la problemática y, por mayoría de votos, acordaron la reincorporación. Ojalá y nos equivoquemos y que la fiesta siga en santa paz de acá al relevo el año próximo.










