Letras Desnudas

Mario Caballero

“Hablar de Juan Sabines Gutiérrez en estos tiempos de escasez humana (…) es hablar del humanismo político, de la sensibilidad humana, tomando como base el primer mandamiento: amar a tu prójimo como a ti mismo. Eso es la política, el amor a la sociedad, el amor a los semejantes, el servirle a los demás en vez de servirse a pesar de los demás. Por eso hoy lo recordamos”.

Así empezó el discurso que el notario y político Tito Rubín Cruz rindió en homenaje al exgobernador Juan Sabines Gutiérrez, quien hace unos días cumplió 36 años de estar ausente de la vida, pero no de la memoria de los chiapanecos.

Le pediría, amable lectora, lector, que me acompañe en las siguientes líneas para analizar las palabras de Rubín Cruz, ya que resulta saludable que sean sometidas a la reflexión y el debate públicos, especialmente para comprender mejor lo que en este espacio hemos criticado muchas veces, que el nombre y el legado de don Juan Sabines fueron pisoteados por su supuesto hijo, Juan Sabines Guerrero.

COMENCEMOS

Dijo Tito Rubín: “Viene a mi memoria aquella frase que refirió Juan Celedonio cuando llevábamos los restos de don Juan al panteón, y que se volvió un grito de protesta: ‘si Sabines viviera, con nosotros estuviera’.

“Hoy recapitulando lo que la Suprema Corte de Justicia de la Nación le hizo a nuestro estado de Chiapas de mutilarle más de 160 mil hectáreas escuchamos esa frase ‘si Sabines viviera, con nosotros estuviera’ enarbolando la protesta por el reclamo inhumano, el reclamo nefasto de la Suprema Corte de Justicia de la Nación”.

Es cierto, Juan Sabines Gutiérrez fue un hombre con una profunda vocación de servicio, que vio los cargos públicos como una oportunidad de servirle a su pueblo y de contribuir al desarrollo del estado. Por eso emprendió cientos de acciones a favor del bienestar de los ciudadanos, como defender y proteger sus derechos humanos.

Fue así que a principios de los ochenta, don Juan Sabines firmó un acuerdo con el entonces gobernador de Oaxaca, Pedro Vázquez Colmenares, en el que se determinaron límites territoriales entre Chiapas y Oaxaca. Y con este pacto se puso fin a los muchos años de enfrentamientos violentos entre comunidades zoques chimalapas y colonos chiapanecos residentes en la zona nuevamente en disputa.

Por tanto, de estar vivo don Juan seguramente estaría encabezando las protestas contra el fallo de la Corte que obliga al Gobierno de Chiapas a devolver esas 160 mil hectáreas al estado de Oaxaca.

Pero, en honor a la verdad, no habría necesidad de eso si su supuesto hijo, el cónsul y exgobernador Juan Sabines Guerrero, no hubiera cometido la arbitrariedad de crear el municipio Belisario Domínguez en dicho territorio.

Lo hizo violando la Constitución y con la complicidad de los entonces legisladores del Congreso del Estado, a los que tenía comiendo de su mano, y desconociendo totalmente el contexto geográfico e histórico de Los Chimalapas.

Es decir, invadió tierras de las comunidades San Miguel y Santa María Chimalapa, de Oaxaca, y esto provocó que resurgiera el conflicto, los enfrentamientos que le han constado la vida de muchas personas de ambos estados y que el Gobierno de Oaxaca presentara una controversia constitucional ante la SCJN para resolver los conflictos limítrofes. Y el resultado de ello es el fallo arriba mencionado.

Por si fuera poco, Sabines Guerrero calla como momia, porque en el fondo sabe que es culpable de que Chiapas haya perdido esas tierras.

OTRAS CULPAS

“Somos el único estado que tenemos los índices de analfabetismo más altos, de pobreza más altos, ¿dónde están los actores políticos que ahora quieren venirse a rasgar las vestiduras y proclamar triunfos que no existen? ¿Dónde están los actores políticos, dónde convocaron a una manifestación, dónde convocaron a una toma simbólica de la Suprema Corte de Justicia de la Nación? El silencio ha sido sepulcral.

Los actores políticos a los que se refiere Tito Rubín son, precisamente, Juan Sabines Guerrero y su caterva de cómplices, que también son responsables de que Chiapas y los chiapanecos presenten esos altos índices de pobreza, de analfabetismo y desigualdad social.

Según cifras del Coneval y de otras instituciones públicas y organizaciones no gubernamentales, el sabinato (como se le conoce al terrible sexenio de Sabines Guerrero) es culpable de que en Chiapas se elevaran las tasas de deserción escolar, de que cerca de 400 mil chiapanecos pasaran a la pobreza, de que la hambruna creciera en las comunidades rurales e indígenas y de las múltiples deficiencias en los servicios públicos. Como en el sector salud, donde las clínicas y hospitales presentaron carencias en cuanto a equipo médico y medicamentos.

¿Y por qué? Principalmente, por el mal uso y el desvío de los recursos públicos.

Nadie me dejará mentir, pero el sabinato fue un gobierno de fantasías y de ocurrencias. Proclamó salud universal para el estado, la construcción de un aula cada tres horas, el desarrollo de biodiesel, la edificación de cinco Ciudades Rurales Sustentables para abatir la dispersión social, entre otros proyectos.

¿Qué queda de todo eso? Absolutamente nada. Todo lo contrario, contrajo préstamos por un monto superior a los 21 mil millones de pesos y dejó una deuda similar con proveedores y constructores del estado. Es más, bursatilizó cinco mil millones de pesos del fondo del Isstech y malversó los recursos del Impuesto sobre Nóminas en construcciones como la Torre Chiapas, que pasó a manos del empresario Ricardo Salinas Pliego.

Recuerdo que durante el proceso electoral de 2006 hubo una lona colgada en la fachada del viejo Cine Alameda con una leyenda entre las imágenes de don Juan Sabines Gutiérrez y la de Sabines Guerrero, que decía “Mi padre sembró la semilla y a mí me toca entregar buenos frutos”. Pero nunca hubo buenos frutos, sino sólo corrupción, abusos de poder e impunidad, y un recrudecimiento de los problemas de Chiapas.

Don Juan Sabines sí fue un verdadero político, un servidor público comprometido con la sociedad, quien durante los tres años de su administración emprendió una inmensa obra de transformación urbana en todos los núcleos principales de Chiapas, lo que valió ser reconocido como “El Ciclón del Sureste”.

El hijo, paradójicamente, tan sólo fue un oportunista que se valió del apellido de su presunto padre para alcanzar la gubernatura y una riqueza incalculable.

CHEQUE EN BLANCO

“Pero los gambusinos de la política ya andan campeando, convocando, mostrándonos espejitos para que los chiapanecos, el día de la elección, le entreguemos un cheque en blanco para que después hagan cómo se les pegue la gana”.

Esta proclamación de Tito Rubín no debe tomarse a la ligera, sino como una advertencia. Pues como bien lo ha dicho los gambusinos de la política, es decir, Juan Sabines Guerrero, andan buscando regresar al poder en Chiapas.

Hace 17 años, los ciudadanos le entregaron la confianza a Sabines Guerrero creyendo que sería igual o mejor que su padre, pero éste hizo de esa confianza un cheque en blanco para saquear los recursos del estado y condenar a la pobreza y a la ignorancia a tres generaciones de chiapanecos, que ahora mismo están pagando una deuda por más de 40 mil millones de pesos.

Si don Juan Sabines viviera en estos momentos, sin duda se volvería a morir de la vergüenza por lo que su “falso” hijo hizo con su apellido, con su legado y con la riqueza de los chiapanecos.

@_MarioCaballero

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4 respuestas

  1. En este artículo, hago notar dos ideas notables: la primera, que en la relatoría pareciera que hablamos del presente, es decir, que nada ha cambiado o, al menos, muy poco, lo que me lleva a asentar la segunda idea: Chiapas tiene la necesidad de incubar políticos que tengan la sensibilidad para atender las necesidades de la población, de manera congruente y en apego a las leyes que rigen el actuar de toda persona servidora pública.

  2. En este artículo, hago notar dos ideas: la primera, que en la relatoría pareciera que hablamos del presente, es decir, que nada ha cambiado o, al menos, muy poco, lo que me lleva a asentar la segunda idea: Chiapas tiene la necesidad de incubar políticos que tengan la sensibilidad para atender las necesidades de la población, de manera congruente y en apego a las leyes que rigen el actuar de toda persona servidora pública.

  3. Muy buena columna Mario, y buen discurso de Tito Rubin, no olvidamos al gran ciclón del sureste don Juan Sabines Gutiérrez, transformador de nuestro estado…bien Mario…

  4. Leí este artículo de Mario caballero y es lo más estupido que he visto en la vida, Juan Sabines Gutiérrez fue un alcoholico que vino a tirar el dinero a lo pendejo, solo se beneficiaron algunos políticos y familias pero Chiapas siguio sumido en la pobreza, ni el ni su hijo hicieron algo por Chiapas, en la verdadera historia son unos sátrapas!

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