Afrenta en la ASE a Claudia; la corren a horas del Día Internacional de la Mujer

Bien dicen que a cada persona le llega su día y todo indica que el auditor superior del estado, Uriel Estrada Martínez, le toca el turno de rendir cuentas por sus actos de corrupción. El funcionario ha sido exhibido públicamente de las corruptelas que en este espacio tantas veces le habíamos comentado y que, incluso, por esta constante letanía para que las autoridades se aboquen a investigarlo, habíamos sido tachados de mentirosos.

A horas de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, la valiente declaración de la señora Claudia Hernández Coello de que fue despedida sin justificación alguna por no prestarse a procedimientos irregulares para controlar a los alcaldes de Chiapas, expone de forma abierta la manera en que se conduce el auditor para tener el control y las correspondientes tajadas de los alcaldes y alcaldesas que no han logrado saldar las comprobaciones de sus cuentas públicas.

Diario de Chiapas documentó este martes la denuncia de la señora Hernández Coello, presionada a renunciar desde hace más de seis meses del área Anticorrupción de donde formaba parte desde hace 18 años que tiene laborando en la Auditoría Superior del Estado (ASE), y que a inicios de este mes se concretó cuando le fue retirada su tarjeta para checar e impedírsele el ingreso a su oficina de trabajo.

Todavía con las precauciones al caso, debido a que es el pilar económico de su familia, y con la esperanza de que reconsideren su reinstalación, suavizó su denuncia diciendo que “quizás la despidieron porque no se quiso prestar a cosas que notó son irregularidades y en las cuales no estaba de acuerdo”.

Ahora con qué argumentos mediocres saldrá a decir el auditor corrupto que le estamos inventando y difamando, qué excusas le presentará a su jefe de la LXVIII Legislatura local, sobre su sospechoso procedimiento de mandar a la calle con todo y chivas a una mujer que ha entregado parte de su vida a sacar la chamba de dicha dependencia.

No cabe duda que los representantes populares del Congreso del Estado, los que conforman la Comisión de Vigilancia, han sido sorprendidos en su buena voluntad para no desconfiar de la forma en que se conduce en funcionario estatal. Ojalá los legisladores y legisladoras hayan tenido la oportunidad de analizar el contenido del tercer informe de la Fiscalización Superior de cuentas públicas 2021, cuyos expedientes, según confirmó una fuente al interior de la ASE, están tan maquillados que ni el propio Uriel Estrada Martínez se la cree de tan “perfecto documento” que esconde sus artimañas.

Hoy, en la conmemoración máxima del Día Internacional de la Mujer, a doña Claudia le dan una bofetada con guante blanco. Hoy, que debería ser un día fundamental para exigir atención a demandas históricas, el auditor botó a la calle a una empleada que antepone su rectitud y su honestidad antes que prestarse a actos de corrupción.

Hoy, justamente hoy, se demuestra “el verdadero yo” de Uriel Estrada que no valora el lugar ni reconoce la importancia de las mujeres en este rol de la equidad de género, del respeto universal, y la no más violación a los derechos laborales que por años han luchado.

Justo en este día, el funcionario atropella la dignidad de las mujeres, pues con el cese de Claudia se repiten los escenarios violentos contra ellas, aprovechándose del poder que no les da la Constitución.

Está comprobado que las órdenes giradas por el auditor a sus subalternas para hostigar, primero a Claudia, hasta despedirla de forma tajante, son una muestra de la forma patán por la que se conduce este dizque servidor público.

El llamado fiscalizador de las cuentas públicas es un personaje que en cuatro años al frente de la Auditoría no ha reportado sanción alguna a edil o alcaldesa. Al contrario, contra todos los pronósticos, es el único que no han tocado a nadie ni con el pétalo de una rosa. Cierto es que existen casos como la de Simojovel o Teopisca, donde los han renunciado, pero por cuestiones políticas. A ninguno lo tienen en la cárcel por peculado o delito similar.

¿Dónde está el respeto por la mujer que se dice tener en la Cuarta Transformación, cuando el auditor es el primero en despedir a quien le hace sombra para concretar sus actos de corruptelas? ¿En qué situación se queda la empleada despedida? ¿Tendrá el auditor las agallas para decir otra vez que se le está inventando notas en contra?

Esta y muchas preguntas quedan en el aire, por lo pronto esperemos que la trabajadora sea reinstalada en su puesto, sin que sea motivo de presiones, hostigamientos y chantajes. El grito unánime de ¡Ya basta! debe ser la advertencia para que la máxima autoridad remueva de su puesto al auditor y se le investigue.

A como están las cosas, una mujer, para hacer honor a su lucha, debe ser la primera en ser considerada estar al frente de la Auditoría Superior del Estado, a menos que se quiera que continúe siendo una institución de membrete con la permanencia del “impoluto” auditor.

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