El alcalde de Copainalá se cree muy “gallo”
El alcalde de Copainalá, Javier Eliécer Vázquez Castillejos, se cree muy “gallo” como para tamborear el escritorio y prácticamente regañar a los pobladores de El Vergel, a quienes les gritó: “Háganle como quieran, pero acá yo soy la autoridad municipal, yo mando y exijo respeto”.
Una frase que refregó en los rostros de mujeres, hombres y algunos mayores de edad que habían llegado el viernes por la mañana para tratar de entrevistarse con el edil y plantearle la necesidad de que responda a los compromisos que hizo en campaña de dotarles de obra pública.
El presidente municipal perdió los estribos y sólo porque quedó grabado en un video de uno de los celulares de los asistentes es que no puede negar la forma tan grosera y prepotente con la que atiende a sus gobernados.
No sólo este grupo de El Vergel ha arribado al Palacio municipal para tratar de que sean atendidos, muchos más de esta vasta región han denunciado que el alcalde siempre pierde la compostura, los insulta, los maltrata, los denigra. La humillación es tanta que varios líderes de comunidades manifiestan su frustración con la intención de que el día que llegue por sus localidades lo retendrán y soltarán hasta que haga cumplir lo que promete.
Una premonición que suena, como propósito, muy peligroso porque no se trata de llegar a estos extremos para que cualquier autoridad que asuma compromisos no les cumpla, pero, sobre todo, que se les mienta.
No es la primera vez que se señala al alcalde de tener malos modales para con su gente que lo llevó al poder. Si ahora se anda moviendo para ser diputado federal por la zona de Mezcalapa, imagínense el futuro que le espera al partido Revolucionario Institucional por la forma de gobernar de este tipo de personajes que sólo utilizan las siglas de una institución para empoderarse a la mala.
El mismo PRI debería, por lo menos, intentar mediar para que su militante se conduzca con educación hacia la población que le demanda cinco minutos de su tiempo para que los escuche. En verdad que no aprenden.
Lo anterior no se sale de contexto, pues si el PRI ya de por sí está en la mira por la serie de equivocaciones que se han registrado en algunos otros estados de la República donde aún tiene “vida”, imagínense lo que pasaría en Chiapas en las elecciones de 2024, donde prácticamente, con ejemplos de prepotencia como la del alcalde de Copainalá, su extinción estaría prácticamente garantizada.
O acaso no existen muchos políticos que son cae bien y andan apachando a todo mundo, aunque en realidad nunca respondan como debe ser. Acá lo que resalta es que el alcalde no tiene tacto político ni paciencia para fungir como servidor público.
“Cuando querías el voto bien que nos andabas abrazando» fue la frase que le refutaron en su cara al munícipe un grupo de mujeres, ya enojadas por la forma en que éste estaba manoteando el escritorio, todo colérico, y el muy digno, contestó que cómo que no los he apoyado, “si les di 50 mil pesos”.
No podemos imaginarnos el valor que le da “El Gallo”, su apodo de pila por el que lo conoce en su municipio, a los votos de una comunidad que contribuyeron en su triunfo. De a cómo costó cada sufragio, en 10, 20, 40, 50 pesos, cuánto para que él les eche en cara que fueron 50 mil pesos los que les regaló. ¿Así nomás, de qué partida salió ese dinero? Al final eso qué importa, si lo que para el furibundo presidente municipal realmente es destacado es el dinero que entregó.
El encabronamiento del mandatario municipal fue porque no llegaron como gente civilizada y le tamborearon la puerta, ¿sería acaso porque ya estaban cansados de tantas promesas del presidente? Los propios colonos de El Vergel dijeron que no era la primera vez que llegaban y no los atendían. Si así es, entonces, porqué el desprecio o la negación a escucharlos.
“Con esta forma de gobernar, ya llegará a pedirnos el voto y ahí le vamos a dar, pero pura ver…”, así resumió su enojo una de las señoras que estuvo presente en la acalorada reunión. No, pues si a esas vamos, ahí que lo vea.










