Letras Desnudas
Mario Caballero
Incompetencia, ambición, abuso de poder, corrupción, egolatría, oportunismo y complicidades, son palabras que describen a pie juntillas no sólo la personalidad de Guillermo Santiago Rodríguez, sino también su miserable desempeño como director del Instituto Mexicano de la Juventud. ¿Y sabe que es lo más triste? Que él lo sabe.
Desde que se inició en la grilla (que no en la política), ha demostrado ser un funcionario de ideas cortas y mañas largas. Ahí que los resultados que ha entregado de sus responsabilidades públicas son nulos y los señalamientos en su contra, múltiples.
Por lo mismo, me extraña que algunas personalidades de la llamada Cuarta Transformación estén más o menos respaldando sus aspiraciones a la presidencia municipal de San Cristóbal de las Casas.
Y si me extraña es porque esta gente conoce quién es y qué ha hecho Guillermo Santiago en la administración pública. Es decir, un joven ambicioso que ha sabido vivir bien de la política, colgarse de la popularidad de otros y aprovecharse del movimiento que construyó el presidente López Obrador para alcanzar, sin ningún mérito personal o profesional, cargos relevantes, como el actual.
INCOMPETENCIA
La semana pasada hablamos en este mismo espacio de su ambición por el poder, así de que ha utilizado los recursos de la institución a su cargo y de los programas federales que tienen como destino atender las necesidades de los jóvenes de México, para hacer promoción de su imagen entre la población sancristobalense y obtener apoyo político de diferentes agrupaciones, incluida la banda criminal conocida como Los Motonetos, que tiene secuestrada la paz y la tranquilidad de esa importante ciudad.
Hoy trataré de exponer que más allá de su ambición, oportunismo y presuntos nexos criminales, no tiene la capacidad para gobernar mencionado municipio y menos todavía para solucionar sus múltiples problemas, como la inseguridad, la falta de empleos, los conflictos sociales, entre otros.
Lo único que ha logrado Guillermo Santiago en su corta carrera política es alimentar su egolatría y saciar su hambre de poder.
¿Cómo lo ha hecho? Simple, aprovechando los reflectores mediáticos para repetir una y otra vez que ha sido el diputado federal más joven del país y que ahora mismo es el funcionario más joven que ha llegado a ocupar la titularidad en toda la historia del Imjuve.
En pocas palabras, cree que por haber alcanzado esos puestos siendo un chamaco merece más. Patético. Si fuera un verdadero actor político sabría que el prestigio de todo funcionario no se mide por la edad ni la popularidad, sino por los resultados que entrega a la sociedad mediante el ejercicio eficiente del servicio público.
Aclaro: no lo critico porque sea joven. Para nada. Los que de algún tiempo me han seguido en esta columna no me dejarán mentir que he sido uno de los que ha pugnado por la partición de los jóvenes en la política y que ha reconocido los logros (cuando los hay) que estos han conquistado para el bienestar de la sociedad. Pues estoy convencido de que la política necesita una renovación de las ideas, las propuestas y el debate público, que se encuentra obviamente en la frescura de la gente joven.
Pero Memo Santiago no tiene ideas, sino ocurrencias y mucha habilidad para tomar causas que ni siquiera entiende. Tampoco cuenta con logros que destacar, y muestra de ello es el desastre que encabeza como promotor de los derechos y el bienestar de la juventud mexicana.
En fin, lo critico por charlatán y por su inconmensurable incompetencia.
INÚTIL
Hace algunos meses, Guillermo Santiago mintió en la entrevista que le hizo la Revista Cámara del Senado de la República cuando dijo que hoy el Imjuve está atendiendo a todos los jóvenes del país y que está logrando históricos resultados.
A saber, el Instituto Mexicano de la Juventud tiene la gran función de construir o diseñar políticas públicas a favor de los jóvenes de México para otorgarles las herramientas necesarias para su educación, salud, empleos y participación social. Sin embargo, y a pesar de los recursos que este organismo ha ejercido para ello y que en este sexenio han sido multiplicados, el Imjuve no ha alcanzado ninguna mejoría para este sector de la población. Juzgue usted mismo.
El reporte de Evaluación de la Política de Desarrollo Social de 2022 del Coneval, organismo que por primera vez elaboró una matriz de riesgos para los diversos grupos etarios de México, descubrió que los jóvenes entre 18 y 29 años es el grupo poblacional más desprotegido por la política de desarrollo social ante riesgos familiares, personales, sociales y económicos.
Memo Santiago presume que el Imjuve participa en todas las estrategias del gobierno federal para la prevención de violencia, prevención de adicciones, reconstrucción del tejido social, el fomento a la cultura y educación.
Empero, por ese mismo reporte nos enteramos que los jóvenes presentan al menos 13 riesgos que los programas federales y políticas públicas no atienden o atienden a medias. Estos son, en cuanto al derecho a la salud, limitantes para el ejercicio de los derechos reproductivos y sexuales, afectaciones a la salud mental, desarrollo de enfermedades y complicaciones de salud por padecimientos.
En lo que se refiere a la educación: abandono escolar, desafiliación educativa, rezago en los aprendizajes y falta de servicios educativos para completar la educación básica.
Por el lado del derecho al trabajo, la precarización laboral, desempleo, dificultad para encontrar trabajo y enfermedad o accidente laboral.
Los riesgos en el derecho a la alimentación son problemas de malnutrición. Otro riesgo completamente abandonado es la pérdida de ingresos y seguridad social por desempleo.
Además, se ha documentado la corrupción imperante del Imjuve en los programas Red de Estrategias de Economía Social, Jóvenes por la Transformación, Fábricas de Economía Solidaria, Nodos Territoriales, et al.
Entonces, ¿dónde están los resultados que tanto presume Guillermo Santiago? Porque está claro que los jóvenes del país siguen sin oportunidades a mejores empleos, a una mejor educación, a servicios dignos de salud y ni hablar del fomento a la participación social.
¿ALCALDE?
Así que no sé de dónde sacan los promotores de Guillermo Santiago y él mismo que es un buen prospecto a la presidencia municipal de San Cristóbal.
Como vimos, no tiene capacidad ni méritos profesionales. Y si no ha podido con una institución, que además ha sido infructuosamente respaldada por el Gobierno Federal, cómo creer que podrá gobernar y resolver los problemas de este importante, pluricultural, cosmopolita y a la vez complejo municipio. No podría.
Peor aún, si vemos que ha utilizado las becas para supuestamente financiar al grupo criminal Los Motonetos y a los becarios para que promuevan su nombre casa por casa en señalada localidad, es evidente que sólo busca el poder por el poder mismo. O, mejor dicho, para terminar de salir de pobre y asegurar su futuro.
En otra colaboración daré números concretos del fracasado desempeño de este funcionario, los desvíos de los recursos de los programas sociales cometidos en su gestión y las graves repercusiones en la juventud mexicana.
Twitter: @_MarioCaballero










