Marco Alvarado/ Diario de Chiapas
La principal queja de los usuarios del transporte colectivo en Tuxtla Gutiérrez es la velocidad de conducción y el estado mecánico de las unidades, una situación que perciben como que no ha sido del interés de la Secretaría de Movilidad y Transporte del estado de Chiapas.
En cuanto a la velocidad con la que conducen algunos operadores de estas unidades, los usuarios coinciden en que es lo más común, sin embargo, pocas veces interviene una autoridad, y si alguno de los pasajeros se queja, lo de menos es que lo inviten a bajarse del vehículo.
Prácticamente no hay ruta de la que no se quejen por esto, aunque reconocen que algunas son realmente un peligro para los pasajeros, una situación en la que no descartan que también tenga responsabilidad los dueños de las unidades, que someten a una presión de tiempo a los conductores con tal de ganar más dinero.
A la par de este señalamiento, está el del estado general de los vehículos, algunos con llantas en mal estado, frenos que rechinan o sillas en malas condiciones, que hacen en conjunto un sistema de transporte deficiente, que tampoco cubre en horarios y rutas las necesidades de los pasajeros.
Mientras que en la modalidad de taxi, el señalamiento es la presencia de unidades toleradas o hasta piratas, que constituyen un riesgo para el usuario, a lo que se suma los costos no regulados por las autoridades del transporte.
Otro señalamiento para el sistema de transportación colectiva en Tuxtla Gutiérrez, proviene de los adultos mayores, quienes tienen el derecho a pagar la mitad del costo del pasajero, pero por ello son también a quienes menos levantan, según el comentario de varios usuarios de la tercera edad, que recordaron haber esperado en varias ocasiones a que un conductor se detuviera, pero que no lo hacen porque saben que solo les representa la mitad de un pasaje, y por eso se siguen de largo.
Mientras que, de acuerdo con la organización LigaLab y el Observatorio Ciudadano de Chiapas, muchas de las usuarias del transporte público colectivo en Tuxtla Gutiérrez coinciden en que no se sienten seguras durante sus traslados, en la mayoría de las ocasiones, porque se sienten acosadas.
Incluso la mayoría optó por cambiar sus hábitos de movilidad para evitar estas situaciones “algo que hace una abrumadora mayoría porque se sienten vulnerables”.
Cuando el espacio público se percibe como inseguro, como en el caso del transporte público, cuyos horarios, rutas y capacitación de operadores es deficiente, son las mujeres quienes terminan limitándose en lugar de ejercer el derecho a desplazamientos seguros en la capital.










