El maltrato animal: manifestación agresiva conductual

Lilia Ma. Calderón/Las Margaritas, Chiapas [email protected]

El maltrato animal puede ser directo -cuando es intencional y se lleva a cabo mediante conductas agresivas y violentas como la tortura, mutilación y que pueden dar lugar en un caso extremo a la muerte del animal- e indirecta: realizada a través de actos negligentes respecto a los cuidados básicos que el animal necesita, como provisión de alimentos, de refugio y de una atención veterinaria adecuada, no siendo un caso extraño el abandono.
No son pocas las maneras en que un animal puede ser maltratado y el límite de la legalidad y la moralidad, es a veces muy sutil. Parte de los defensores de los animales incluyen en el concepto de maltrato algunas formas de empleo de animales que están legalizadas en el ordenamiento jurídico español, como el uso de animales en fiestas populares, los animales de laboratorio y experimentación, la caza o algunos mecanismos de sacrificio de animales para la alimentación humana.
Esta habitualidad de la agresividad puede llegar a causar un efecto de tolerancia en quien la vive. Pero esta manifestación agresiva no sólo se limita a los animales, sino que el maltrato animal es un factor que predispone a la violencia social y, al mismo tiempo, una consecuencia de ella.
En las familias en las que se desarrollan comportamientos violentos, estos son más frecuentemente dirigidos hacia los más débiles, lo que incluye ancianos, mujeres, niños y animales de compañía. El maltrato hacia los animales es tolerado por aquellos que lo observan; se minimizan sus causas y sus efectos, y se trata de no dar importancia; sin embargo, parece estar muy relacionado con otros tipos de conductas crueles.
El abuso animal y la violencia interpersonal hacia las personas, comparten características comunes y por ello es habitual que personas que han cometidos delitos violentos contra personas, reconozcan haber cometido también acciones agresivas contra animales, generalmente de manera previa.
No todas las personas que maltratan animales son violentas con las personas, pero sí que aquellas que cometen delitos violentos contra las personas suelen tener en su historial antecedentes de maltrato animal, especialmente aquellas con ciertos rasgos antisociales de la personalidad, como falta de empatía o altos niveles de psicopatía.
Esta relación entre violencia a animales y personas, ha sido estudiada durante años por profesionales en el área humanística, encontrando que numerosos asesinos en serie, fueron primero violentos y crueles con los

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