Krzysztof Sliwa / Barranquilla, Atlántico, Colombia
(Segunda y última entrega)
El historiador militar Juan Luis Sánchez Martín, piensa que Cervantes se enroló en la compañía de Diego de Urbina «entre el 9 de agosto y el 19 de agosto de 1571 en Nápoles» («Los capitanes…», 176) y la carta del 25 de agosto de 1571 de Don Juan a García Álvarez de Toledo Osorio (1514-1577), capitán general de las galeras de Nápoles, evidencia la comparecencia de tropas españolas en la escuadra veneciana, así: «hallé aquí a Marco Antonio de Colonna con las 12 galeras de su Santidad, que están a su cargo, bien en orden; asimismo hallé a Sebastián Vernier, general de la armada de los venecianos, con 48 galeras, 6 galeazas y 2 naves» (M. Fernández Nieto, «Cervantes…», 214-15).
El 1 de septiembre de 1571 llegaron las 60 galeras de Venecia a Mesina, el 8 de septiembre, Don Juan pasó revista a la flota «en la que admitió en sus naves, las venecianas, 4.000 soldados al servicio del rey de España», y el 9 de septiembre en Leguméniças comunicó que «con la ocasión de una estafeta que despacho a Nápoles me ha parecido avisar a Vmd. que estos señores venecianos a la fin se han acabado de resolver en tomar en sus galeras 4 mil infantes de los de S. M., es a saber, 2500 españoles y 1500 italianos» (J. A. Crespo-Francés, Miguel de Cervantes…, 8).
El domingo 7 de octubre de 1571, Cervantes formó parte de la Tercera Escuadra de las 54 naves del comandante veneciano Agustín Barbarigo (1500-1571), ubicada en el ala izquierdo de La Real, liderada por Don Juan, sobre lo cual el 20 de marzo de 1578, el alférez Mateo de Santisteban sostuvo así: «conocer a dicho Miguel de Cervantes, que fue el día que el dicho Cervantes sirvió en la dicha batalla, y era soldado de la compañía del capitán Diego de Urbina en la galera «Marquesa», de Juan Andrea» (K. Sliwa, Documentos…, 49-50).
Dicha declaración comprueba que Miguel luchó en la única galera genovesa «Marquesa», acaudillada por el capitán italiano Framcisco Molín, perteneciente al almirante Giovanni Andrea Doria, n.° 34 de la Tercera Escuadra del comandante veneciano Agustín Barbarigo, segundo en el alto mando de la Flota veneciana después del almirante veneciano Sebastián Veniero (1496-1578).
Antes de terminar este breve resumen sobre el legado de Cervantes, héroe de Argel, quien infinitas veces con lágrimas de amor besó la bandera de su patria, corazón de España, agradezco al excelente historiador militar y brigada de Infantería, Miguel Ángel Domínguez Rubio, condecorado con la Cruz del Mérito Militar con distintivo Blanco la Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo la Medalla de la OTAN, Jefe de la Oficina de Comunicación, Regimiento de Infantería, «Tercio Viejo de Sicilia», N.º 67, y autor del ejemplar libro: «1719-2019, Tercio Viejo de Sicilia, N.º 67 – 300 años de la llegada a San Sebastián» (Halland Books, 2019), en colaboración con Josué del Cristo Pineda Gómez, su amor, sacrificio y valentía, a nuestra España, patria de los héroes, y su obsequio de la Bandera de mochila, la medalla con las palabras: «Valor, Firmeza y Constancia», y la bandera de bolsillo del Regimiento de Infantería «Tercio Viejo de Sicilia», N.º 67, cuyas palabras ennoblecen a todos, quienes amamos a «nuestra dulce España, patria querida» («Trato de Argel»):
«con esta Bandera en tu bolsillo, llevarás siempre contigo un trozo de nuestra Patria.
Te ayudará a mantener tu compromiso de Servicio a España,
te recordará a todos los que luchan a tu lado y se sienten orgullosos de tu sacrificio y
te dará la fuerza para tu entrega en la defensa de nuestra Nación, de sus valores y de su libertad».
Concluyo haciendo un especial hincapié en que nuestro ejemplar y excelente Regimiento de Infantería «Tercio Viejo de Sicilia», N.º 67, tiene «como orgullo colectivo recitar cada mañana el Camino del Sicilia, las estrofas que forman la esencia de nuestra identidad, y a la voz del coronel que nos exhorta a viva voz:
¡ESTE ES EL TERCIO VIEJO!
y todos responden con las estrofas del Camino del Sicilia:
¡ESTE ES EL TERCIO VIEJO,
QUE EN LA MUERTE PROBÓ MÁS DE MIL VECES
SU NOBLEZA!,
y este compendio de virtudes y de compromisos queda sellado con nuestro Grito de Armas,
que sucesivamente, a la voz de cada espíritu se responde con las tres voces:
EN EL COMBATE, ¡VALOR!
EN NUESTROS IDEALES, ¡FIRMEZA!
EN LA PREPARACIÓN, ¡CONSTANCIA!»
(M. Á. Domínguez Rubio, «1719-2019, Tercio Viejo de Sicilia…», 50).
«Laus in Excelsis Deo»
Krzysztof Sliwa










