Las pasionarias mexicanas

Agencias
Las flores de la pasión o pasionarias, pertenecientes al género Passiflora, son un grupo altamente diverso de plantas tropicales, mayoritariamente americanas.
Estas plantas cuentan con una rica historia cultural, debido a la gran cantidad de usos que se les han dado a través del tiempo.
Muchas de las especies de este género han sido extraídas de sus lugares de origen para ser cultivadas como plantas ornamentales y medicinales, y por la importancia alimenticia de sus frutos comúnmente llamados gagapaches, granadillas y maracuyás.
El atractivo de las flores de las pasionarias es resultado de su compleja e interesante organización.
Estas flores además de tener sépalos y pétalos presentan una estructura llamada corona, la cual está formada por filamentos de forma, color y grosor variables.
En el centro de la flor destaca una columna llamada androginóforo, la cual eleva a los estambres y pistilo por encima de los demás órganos florales, dándole un aspecto de rehilete o carrusel.
Debido a estas características, los primeros exploradores de América sugirieron que sus formas y estructuras eran una representación de la pasión y crucifixión de Cristo—la corona de espinas y los clavos—, dando origen al nombre “flos passionis” (flos = flor, passio = pasión o sufrimiento).
Este simbolismo religioso fue difundido a través del tiempo y quedó ligado al grupo de plantas.
Por ello, en 1737 Carlos Linneo decidió usar Passiflora como nombre formal del género.

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