Temerosa
Jorge Alberto Rincón Acebo [email protected]
Escapa la risa
para no llorar.
Camina sin atisbar
ni comprender,
aterrada por el vacío.
Espantoso,
lleno de olvido,
indiferencia,
auto destructividad.
¿Acaso teme observarse?
Soberana indiferencia,
solícita de atención,
cargada de murmullos,
ausente de autorrealización.
El silencio como carencia,
habita sin crear.
Monotonía evocadora.
Existe el espíritu
mientras dure el recuerdo.
En menos de una centuria se carecerán de condiciones para sobrevivir.
Indeseable y paulatino fin, impregnado de la dualidad humana.
Evasiva toma de conciencia.
No habrá humanos a consecuencia de la autodestrucción.
La biosfera actual estará acabada.
Habrá cucarachas, roedores.
Lo humano perdurará.
Durará centurias.
Quizá, milenios.
A través de radiación, contaminación, cada acto realizado acelera o evita ese fin.
Sembrar.
Reforestar.
Limitar el nacimiento humano,
hasta reducirse a dos mil millones.
La humanidad se aproxima a los 9 mil millones
en consecuencia, faltara biosfera y sobrarán humanos,
quienes no desearon aprender.
Me despido con una reflexión de Madame Stael:
“El verdadero entusiasmo forma parte de la razón, insuflándole el calor engrandecedor.
“Cuando se dice que la razón y el entusiasmo son incompatibles,
Se confunde la razón con el cálculo, y el entusiasmo con la locura.
(Reflexiones sobre el suicidio).










