Desplazados piden reubicación

“Nosotros nos salimos porque sin querer fuimos víctimas de violencia, de agresiones por acciones que no éramos responsables, era el grupo Bartolomé”.

Edén Gómez Bernal / Diario de Chiapas
Con el propósito de ser atendidos y obtener una solución inmediata, desplazados de localidades como Yachen de los Pobres y de San Bartolomé se manifestaron de manera pacífica en las afueras del Palacio de Gobierno con el objetivo de alcanzar una solución.
Manuel Santos Espinosa, representante de las 13 familias que se han visto afectadas por este desplazamiento, señaló que es más que necesaria la atención de las autoridades, ya que desde abril del 2020, cuando fueron sacados de sus comunidades, no han recibido ninguna solución, lo cual ha afectado su vida y la de decenas de menores que han tenido la misma suerte.
Santos Espinosa relató que esta situación se presentó inicialmente porque decidieron no pertenecer más al grupo denominado “San Bartolomé”, el cual se ha denominado como un grupo de choque y que había caído en malas prácticas. Por esta razón, ellos decidieron no participar y, como consecuencia, fueron despojados de sus pertenencias.
“Nosotros nos salimos porque fuimos víctimas de violencia y agresiones por acciones de las que no éramos responsables. Era el grupo Bartolomé el que realizaba estas acciones, por lo que nos deslindamos de ellos. Ahora, después de esta determinación, nos hemos visto obligados a exiliarnos, y ahora pedimos el apoyo prometido por parte de las autoridades”, expresó.
Inicialmente, fueron alrededor de 74 familias las que tuvieron que salir de sus hogares, lo que significa un aproximado de 300 personas, entre hombres, mujeres y niños. En esta ocasión, son 13 las familias afectadas que han tenido que irse a vivir tanto a Venustiano Carranza como a Tuxtla Gutiérrez, a la espera de que se les dé una solución.
Han tenido que alquilar tierras para cosechar, mientras que otros han tenido que buscar trabajos diversos para poder sobrevivir. Las mujeres trabajan como empleadas domésticas, pero esto ya no es sostenible, ya que no tienen nada seguro. Al principio, se les apoyaba con la renta y la despensa, pero con el tiempo, esto se ha ido retrasando y desapareciendo.

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