Damián y Ulises, ¡Feliz Día del Niño!
Hoy es un día especial para todos los niños y niñas de Chiapas. Este día se ven a miles de infantes acompañados de sus padres para ir a un parque a saborear un helado, ir al cine, recibir como regalo un juguete o en el caso de quienes tengan la posibilidad, hasta de viajar por alguna parte de la República o del mundo como una forma para gratificarle lo importante que significa en la vida de una familia.
También los hay, y por miles, los que sufren por no tener nada, ni una sonrisa, por no tener padres que por alguna circunstancia no están presentes en este mundo o se encuentran separados del núcleo familiar. O hay quienes en este momento se encuentran “trabajando”, pidiendo un peso para sobrevivir o para “mantener” a unos padres que se encuentran envueltos en el alcohol y las drogas y que los explotan.
Este día es especial también porque a nuestra memoria viene dos casos, que, en sus diferentes circunstancias, para su desgracia, y pesar de sus progenitores, ya no están en este mundo terrenal. Damián y Ulises, de tres y dos años, respectivamente, partieron al más allá. Su recuerdo exhibe lo podrido que aún está el sistema político y social en diversos sectores de la sociedad y en las instituciones públicas.
¿Por qué nos echan en cara la pudrición prevaleciente? Primero, porque desde el 7 de febrero, fecha en que Damián falleció en la escuela Piguin & Babe, de Tuxtla Gutiérrez, aún no se sabe las verdaderas causas por las que murió. Bueno, ni los peritos que envío el gobierno federal para analizar el caso han podido -o no quieren- determinar ni informar qué fue lo que sucedió aquella mañana cuando el pequeño apareció dentro de la alberca, sin vida.
El caso ha encerrado más preguntas que respuestas y es a todas luces evidente que el tráfico de influencias ha sido la constante para no tener responsables de la muerte de un niño que empezaba a conocer la verdadera existencia como ser humano.
Ulises, el pequeño de dos años que falleciera producto de los golpes que le proporcionó su padrastro, tras estar tomando bebidas embriagantes con su pareja, la madre del pequeño, es el lado opuesto, el de la barbarie, de los actos que no tienen una respuesta lógica.
Indignación, enojo, frustración acarrea en la mente de la sociedad esta infamia cometida. Los responsables están tras las rejas, pero a qué precio, con qué podrán pagar el infanticidio cometido.
Muchos han comentado que no tener una educación desde temprana edad embrutece al ser humano, pero no, eso no es factor para comportarse como un desalmado. Cuántos hombres y mujeres que no pisaron la escuela y han triunfado en la vida, han sido ejemplo de superación, de tener buena conducta, de ser buenos ciudadanos. El alcohol y las drogas, por el contrario, son la respuesta a estos actos que te marcan para siempre.
La muerte de Damián y Ulises nos recuerdan que tenemos que cambiar como sociedad, que la autoridad gubernamental debe hacer su trabajo, procurar bienestar, educación, salud. Los dos pequeños hoy nos empujan a reflexionar que su muerte no debe quedar en una mera reseña histórica, sino que cuando asumimos compromisos debe prevalecer la responsabilidad en las encomiendas.
Por Damián, el descuido, la negligencia y el tráfico de influencias no deben formar parte en el funcionamiento de una institución pública como es la Secretaría de Educación. Cuando se asume una responsabilidad, cualquiera que esta sea, debe ser con profesionalismo, no menos.
Con Ulises, el consumo de alcohol y droga, nos convierte en seres humanos irresponsables de nuestros actos. Ojalá su muerte nos haga entender que estamos a tiempo de no repetir este tipo de atrocidades. Los padres seguramente ya están pagando por sus actos.
Lo que, si tenemos que destacar y sobrevalorar, es la entereza que han mostrado Amparo y Mauricio, padres de Damián, quienes a pesar de su gran dolor que embarga su corazón, tienen las agallas y la valentía para llevarles una sonrisa a decenas de niños y niñas. En el inicio de la semana llevaron regalos a esta casa editorial para que, a su nombre, se les dieran a los pequeños en su día.
Un gesto que no tiene precio ni palabras a resaltar. Desde este espacio les decimos gracias por todos aquellos pequeñines que tendrán dibujada una sonrisa en su rostro, y que suponemos, será la parte gratificante a su dolor de padre y madre. Damián y Ulises, hasta donde estén ¡Feliz Día del Niño!










