Dr. Jorge Alberto Rincón Acebo Tuxtla Gutiérrez, Chiapas
-Oiga asté, comadrita, estoy emocionada. ¡Ya desapareció la emergencia de la pandemia!
–No haga bromas tan feas comadre, se lo traga todo lo que le digan.
No les importa
si vivimos o morimos…
¡somos desechables!
-No leyó la letrita: Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la OMS.
–Aunque desapareció la emergencia, sigue la pandemia, existe una nueva variante: 1.16 Arcturus, con 3648 casos en 33 países al 16 de abril. Posee escape inmunitario. Qué le parece, unos dicen solo causa conjuntivitis y los alarmistas que te empeoras, agravas y mueres.
-O sea, ¿más mortal porque te llega sin ningún síntoma hasta que morís?
–Déjese de ser autodestructiva.
Además comadre, está usted con 40 kilos de más y mayor de 60 años.
Anda usted de chisme en chisme, se besuquea con todos los que la saludan. No guarda usted la sana distancia, además es diabética, tiene el colesterol para regalar.
¡Pronto estará en la gloria!
-Sí comadrita, todos aspiramos a existir sin trabajar, sin preocupaciones, sin lavar, tener su comida segura.
–Sin hacer nada, o sea: sin higiene.
Hasta ahora no hay forma
de lograrlo sin esfuerzo.
Supongo que en la gloria, para obtenerlo, habrían robots o algo parecido.
No es necesario morirse comadre, cometa un delito, que la metan en la cárcel y obtiene todo eso.
¡Hasta ahí, tienes trabajo!










