Enrique Flores Amastal Ciudad de México
INTRUSO
El silencio envuelve la palabra,
el Nous envuelve la existencia.
Todo sucede en la soledad planetaria,
¡así te amo en la ausencia de tu cuerpo!
¿Acaso un colibrí color esmeralda,
visita tu alma y te deja un poema de Baudelaire?
Yo soy un intruso en tu sueño,
contemplo tu rostro, no soy tu afán,
pero tomo un café con ilusiones y vivencias,
con aroma de jacarandas azul violeta.
Recuerdo el vestido que lúbricamente
envuelve tu cuerpo y me roba la caricia,
el viento generosamente muestra
tus muslos en tu caminar de reina,
y mis ojos van a la arena con palmeras
donde tu cuerpo se muestra desnuda.
La memoria guarda atardeceres,
rosa, morado, naranja y tú sonriendo,
segura de tu vida y tu destino.
La palabra envuelta de silencios
curiosamente arrulla tu cuerpo.
SI ACASO VUELVES
Si acaso vuelves serán divinos
los matices del otoño
y la singular primavera.
La hora y el minuto
será un eterno continuo de la sin razón,
de la locura.
Me darás tu mano,
sólo me basta tu mano.
Morirá la ausencia de tu cuerpo.
No es cierto que se muera en el sueño,
uno se muere poco a poco
de tedio, de soledad.
Déjame formar tu piel,
déjame darte un nombre,
déjame morder tus cabellos
y comer los recuerdos de tu ser.
Enrique Flores Amastal










