Si el INAI no sirve, pues bórrenlo, pero fomenten la transparencia, la honestidad
Está más que cantado que la instrucción que surgió desde Palacio Federal en el sentido de que no se le dé armas al INAI para que vuelva operar la acaten al pie de la letra los legisladores de Morena y sus aliados PVEM y PT. Los senadores no escuchan razones y su misión es “hacer oídos sordos” a la ola de reclamaciones por esta postura.
Tanto es el miedo a que la operatividad fraudulenta, porque así parece que es, se descubra y exhiba en esta administración con la gestión y construcción de magnas obras sociales, que los 128 senadores están dispuestos a hacer una “vaquita” para pagar la multa de 351 mil pesos por el desacato a una orden judicial para designar a los comisionados faltantes del INAI.
En la Comisión Permanente los senadores y diputados rechazaron aceptar convocar a un periodo extraordinario para votar la elección de los comisionados. Significa ello que seguirá el pueblo mexicano sin tener transparencia ni garantías en el manejo de protección de sus datos personales.
Más de dos meses sin poder sesionar en el INAI, pero eso no es importante, dice el gobierno, porque dicha institución no actúa con piso parejo y sólo pone en evidencia a la administración federal y estatal en turno.
Según la Comisión Permanente, no es una urgencia, el organismo puede esperar para trabajar, por lo que no permitirán que el Poder Judicial los someta. En realidad, no se trata de ello, no se pretende poner a prueba la resistencia de cada uno de los poderes. Lo que vivimos, en resumen, es que por más que se haya dicho que habría respeto a la ley, desde un principio sólo se ha manejado el tema mediáticamente. Ahora si que aplica esto que dijo el presidente: “no me vengan a decir con que la ley es la ley”.
Con estos ejemplos de rechazo al trabajo de las instituciones, por más que estás no sean del agrado del gobierno en turno, se deben respetar y si ya se pactó su desaparición, pues que se haga el procedimiento legal y sanseacabó.
Que no haya transparencia en lo que se gasta y cómo se gasta, al final tendrá sus resultados. Ya se verá si son adversos o si en realidad se tenía razón, pero lo que no se vale es que se juegue con las instituciones y con la incertidumbre de cientos de trabajadores, los de a pie, que no saben qué pasará con ellos.
Para poner un ejemplo de que los gobiernos en el poder en turno siempre harán lo que les venga en gana es lo que pasó recientemente en el Instituto Nacional de Migración, donde se ordenó resguardar durante cinco años los videos y todo tipo de material relacionado con el incendio en la estación migratoria de Ciudad Juárez, Chihuahua, donde murieron 40 personas de origen centroamericano.
Salir con el cuento de que ello es garantía para la seguridad nacional es una quimera china que sólo lo creerían los niños, y vaya que los de esta nueva generación -que se dicen están más despiertos-, lo dudarían.
Otro ejemplo más: Banobras determinó como información confidencial y bajo reserva para el gobierno, que se sabrá hasta dentro de cinco años -hágame el canijo favor- el contrato de compraventa del avión presidencial y la documentación de las negociaciones entre los gobiernos de México y Tayikistán por la venta del avión presidencial. El argumento fue por la seguridad personal del presidente de Tayikistán, Emomali Rahmon.
Ambos casos son realidad una afrenta a la inteligencia de los mexicanos pues todo México sabe que hay responsabilidades de funcionarios de primer nivel que hoy se vuelven a burlar de quienes están más desprotegidos.
Por eso es lamentable que en el caso del INAI se juegue con el pueblo mexicano, que se haya dado esperanzas a las propuestas humanas de ser parte del organismo como comisionados y ahora ni los tomen en cuenta. Decepcionante que las posturas registradas se den con ofensas, descalificaciones y una serie de atropellos, que no ayudan en nada.
Que, si la no designación de los comisionados es ilegal, arbitrario, negligente y violatorio de derechos humanos, será cuestión de tiempo para que a Morena le respondan en las urnas si en verdad está bien o no esta postura ordenada desde el alto mando.










