Puercoespines: los rastafaris de la naturaleza

Agencias
Seguramente alguna vez has escuchado hablar de los puercoespines, ya sea por Teddy el famoso puercoespín que hacía predicciones sobre el ganador del Super Bowl, en alguna película, documental o reportaje. Curiosamente a pesar de su nombre común, nada tienen que ver con los puercos y tampoco con los erizos africanos que en años recientes están siendo utilizados como mascotas. Estos peculiares mamíferos se distribuyen en todo el mundo, y en México habitan dos especies; el puercoespín norteño (Erethizon dorsatum) y el puercoespín tropical (Coendou mexicanus). Este último lo podemos encontrar en gran parte de la zona tropical del país, incluyendo distintas regiones de Veracruz.

El puercoespín tropical (Coendou mexicanus), también se conoce como zorro espín, vistlacuache, puercoespín tropical, puercoespín de cola prensil o simplemente puercoespín. Sus nombres comunes hacen referencia a su principal característica física, que consiste en tener gran parte del cuerpo cubierto de espinas, de aproximadamente 4 cm de largo, estas son color crema o amarillo con la punta negra. Cabe resaltar que las espinas en realidad son pelos modificados recubiertos de queratina (misma proteína que conforma nuestro pelo y uñas).
En realidad, el puercoespín es un roedor pariente de los ratones, los capibaras, los ceretes y las ardillas. Posee una complexión robusta, tamaño mediano, con patas cortas y cola larga y prensil que les permite sujetarse a las ramas de los árboles. Estos tiernos mamíferos, pasan gran parte del día descansando sobre las copas de los árboles y suelen alimentarse durante la noche. Su dieta incluye hojas, brotes de plantas, tallos, corteza de árboles, frutos y semillas. Rara vez bajan al suelo a menos que se tengan que trasladar a otra área o que sea temporada de apareamiento, suelen ser solitarios y solo se observan en grupo cuando las crías aún dependen de la madre.

Vistlacuache (Coendou mexicanus) siendo alimentado con guayaba (Psidium guajava). Fotografía tomada en la localidad de La Tunilla, municipio de Alvarado, Veracruz.
Vistlacuache (Coendou mexicanus) siendo alimentado con guayaba (Psidium guajava). Fotografía tomada en la localidad de La Tunilla, municipio de Alvarado, Veracruz. Sugey Dector
Cuando un puercoespín se siente amenazado por un depredador, despliega su principal mecanismo de defensa: sus púas. Cuando las púas se erizan, el puercoespín adopta una postura defensiva, se arquea, levanta sus púas y las dirige hacia el agresor, creando una barrera imponente de púas puntiagudas. El puercoespín también puede girar rápidamente para presentar su espalda cubierta de púas al atacante, dejando expuesta solo su cara y sus patas. Las púas del puercoespín no son lanzadas ni disparadas, como algunos mitos sugieren, sin embargo, están diseñadas para desprenderse fácilmente cuando entran en contacto con un depredador. Estas púas se clavan en la piel del atacante y pueden causarle dolor, inflamación e incluso infecciones. Adicionalmente, las púas tienen puntas afiladas y pequeñas escamas en su superficie que semejan arpones, lo que dificulta su extracción una vez que están incrustadas. Además de sus púas, el puercoespín también cuenta con otras adaptaciones defensivas, tienen un pelaje grueso y áspero en todo el cuerpo, lo que proporciona una capa adicional de protección. Así mismo, tienen patas delanteras fuertes y afiladas garras que pueden utilizar para defenderse o trepar a los árboles rápidamente en busca de refugio.

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *