La burla del sexenio, lo del plagio de la ministra Esquivel
Hasta infantil suena esto de que la ministra Yasmín Esquivel es la legítima autora de su tesis. Lo que se manejó recientemente de que una jueza de la Ciudad de México dictaminó como fallo inapelable y definitivo no tiene ni lógica ni razón de ser.
Si lo que la ministra protegida de este gobierno federal pretende es intentar que el tema quede ya en el escritorio como “caso cerrado”, pues se equivoca. Se podrá ya no hablar del plagio, pero en su ADN llevará impregnado el aroma que en el mercado público denominarán “la burla del sexenio”.
Es inadmisible lo que rodea el tema del plagio. Tanto se ha manejado que, si la ministra hubiese renunciado o pedido licencia, seguramente haya dormido tranquilamente todos estos meses. La jueza María Magdalena Malpica Cervantes, dijo que Yasmín Esquivel es la “legítima titular de los derechos de autor” de la tesis “Inoperancia de los Sindicatos de los Trabajadores de Confianza del Artículo 123 Apartado A”, que presentó para obtener el título de licenciada en Derecho hace más de tres décadas.
Sin duda que es cuestionable el resultado por la serie de obstáculos legales que interpuso la señora ministra para que su caso ya no se ventilara públicamente, como se le instruyó ministerialmente a la Universidad Autónoma de México.
Es un caso juzgado y, por lo tanto, supuestamente, ya no hay argumento legal donde acudir para revertir que haya sido plagio. La jueza ya lo dictaminó, pero que casualidad que este juicio legal nadie tuvo conocimiento y se llevó a cabo en el mayor de los sigilos. Suena raro y huele a “sospechosismo”, dijera el propio presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.
También resalta el trabajo “profesional y de altura de miras” realizado por el Juzgado en dictámenes de documentoscopía, grafoscopía, análisis de lingüística y hermenéutica, entre otras, los cuales se valoraron y desahogaron en el proceso judicial basado en derechos de autor.
En esta novela la autora definitivamente es una mala escritora pues el final del drama no gustó a nadie y, por lo tanto, los millones de pesos invertidos en su realización han sido una pérdida para la empresa que realizó el filme, la producción.
Lo dijimos ya en laguna ocasión, a la ministra Yasmín más le hubiese válido aceptar su responsabilidad, atribuyendo el dislate a su juventud e inexperiencia, y con una disculpa pública, ya no estaría teniendo pesadillas no sólo en las noches, cuando duerme, sino hasta a la hora de comer y hasta pareciera grosero decirlo, hasta cuando acude a hacer sus necesidades fisiológicas, pues para muchos es una ocasión que se toma a la reflexión.
La funcionaria judicial asegura que con el resolutivo el proceso que inició el Comité de Ética de la UNAM debe de quedar por concluido y sin materia, ya que el fallo de la jueza determina que «ella es la legítima titular de los derechos de autor de la citada obra intelectual, por lo que nadie más puede ostentarse como autor de la misma».
Como declaración y como veredicto judicial pues está bien, la parte contraria puede admitirlo o no, pero de que “hay gato encerrado en esta comedia, pues la hay”. Nadie, en sus cinco sentidos, aceptaría que las pruebas que son de carácter público, no corresponden a un plagio comprobado.
Dicen los abogados de la ministra que el caso ya no puede ser juzgado por segunda ocasión y que la UNAM no tiene competencia por ser solo una instancia universitaria que no tiene facultades para resolver este tipo de casos». Cierto o no, lo que la Universidad tiene es una investigación profunda y profesional, que coincide con la vox populi: la ministra es una funcionaria que ha trabajado todo este tiempo engañando a las autoridades, a su universidad y a un pueblo que se ha pronunciado por no más mentiras ni corruptelas.
En cierta medida, si el juicio sigue o ahí queda, será uno más de cómo se tratan de resolver los problemas: con tráfico de influencias, con palancas y éstas, aunque se diga lo contrario, continúan prevaleciendo en la Cuarta Transformación.
En tanto, la UNAM apeló que se desista de otros juicios y permita al Comité de Ética concluir su trabajo académico. Le dejamos uno de los párrafos que contiene el comunicado de la UNAM sobre el resolutivo, el cual nos da un panorama de lo sucio en que se trabajó el tema del plagio:
“Además de su cuestionable procedencia, en este juicio no se incluyó a la Universidad como parte interesada, ni se le notificó en momento alguno. Incluso, en el boletín judicial publicado este día (el jueves), el expediente se encuentra clasificado como ‘secreto’”, señaló la Universidad.
Lo cierto es que el caso no parará ahí, contrario a lo que desea la ministra, con este fallo sólo alborotó el avispero y si no quería más ruido, parece que la bulla ensordecerá sus oídos por tanto “debate” o mejor dicho, se prestará al chascarrillo a la hora de la botana.










