Morena arrancó campaña

Medio año antes de que arranque oficialmente las campañas rumbo al 2024, el partido Morena inició la disputa, podríamos llamarle, oficialmente, para ganar la Presidencia de la República, pero no contra sus oponentes conservadores o de oposición, sino para ver quién de sus seis corcholatas resulta ganador de las encuestas que decidió aplicar el Consejo Nacional del guinda en sesión extraordinaria.

Lo que nunca antes se había visto hoy lo llaman los nuevos “tiempos democráticos”, donde un partido político ha impulsado abiertamente desde Palacio Nacional a sus precandidatos. La violación sistemática a la ley electoral es ya parte de la “normalización”. Eso de que se acabó el “dedazo” no es más que una forma demagógica para darle la vuelta a la embestida sin cuartel publicitaria de las corcholatas, cuyo fin no es quién saldrá, pues desde hace año y medio se sabía quién era y es la preferida del mandatario federal, sino que el objetivo es seguir hablando de Morena hasta en la sopa.

La estrategia implementada por el presidente Andrés Manuel López Obrador ha sido tan mecanizada, tan preparada, que, hasta el final de la partida, los partidos de oposición se dieron cuenta que no podrán alcanzarlos por más esfuerzos que hagan, sin contar que aún no definen candidato y las peleas internas no tardan en escalar a lo público.

No es raro que el Consejo Nacional de Morena haya ordenado a las “corcholatas” no dar entrevistas a medios contrarios a la 4T. Sin embargo, no espanta que se tome como algo inaudito, pues los suspirantes no respetarán esta regla, ya que no existe un listado de quienes son los enemigos del gobierno.

En el Consejo, tras bambalinas, se confirmó que esta indicación hay que respetarla porque viene de “arriba”. Bueno, eso no es de extrañar pues los lineamientos, fechas, indicaciones y todo lo que rodeó al Consejo ya se sabe de dónde provino. En los videos que circulan en redes de los propios asistentes al Consejo se constata que sólo fueron a hacer quorum y t como en la primaria, a recibir el listado de peticiones.

Si la orden fue tajante, luego entonces, si del 19 de junio al 27 de agosto no aparecen en los medios tradicionales e importantes, seguramente veremos a puro YouTubers haciéndola de periodistas, o sólo en los canales oficiales como el 11 y 22 o en el diario afín que alguna vez defendió a ultranza la política izquierdista. Una posición impuesta que no beneficia a las corcholatas, pues no todos están peleados con los medios de comunicación.

Dice el documento “planchado” que aprobó el Consejo, que se “evitará a los medios reaccionarios, conservadores, adversarios de la Cuarta Transformación y partidarios del viejo régimen”. Debería ser, al contrario, pues se podría tener a la mano la verdadera, visión, estrategia, propuesta y defensa de los candidatos. Su capacidad de respuesta evidenciaría la clase de candidato que el país tendría.

Son algo así como 70 días de recorridos por el país de las corcholatas, y de ello todo indica que el Instituto Nacional Electoral no pondrá objeción, pese al llamado que hizo de que limiten sus acciones los hoy precandidatos. El que haya decidido a no suspender las mañaneras porque no son “abiertas a apoyar al partido en el poder” es una muestra por dónde camina el órgano electoral.

De ahí que la reunión que en un par de semanas sostendrán los consejeros electorales con el presidente de México, algo que no hizo con la anterior presidencia del INE, es otra señal de que su actuar rumbo a la jornada electoral será “casual”.

Por lo pronto, las corcholatas rebeldes tendrán que tener el pico cerrado y no se les ocurra hablar mal de nadie, ni mucho menos de Claudia Sheinbaum, claro está, porque no lo dude, serían excomulgados. El consejo les prohibió la descalificación y tampoco habrá debates entre ellos para no exhibir las carencias.

Ahora que eso de privilegiar la austeridad y no despilfarrar recursos ni que éstos provengan del gobierno, de empresarios o del narcotráfico (esto último lo agregamos porque no se descarta), está en chino pues recorrer el país sin hacer gastos onerosos pidiendo Morena el voto nadie lo cree.

Es más, las corcholatas tuvieron el tiempo suficiente para hacerse de unos cuantos miles de millones de pesos para poder operar de forma holgada.

En fin, veremos que resulta de esta “nueva” forma de hacer política que erradica el dedazo como no los vende Morena. Esta invención de campaña disfrazada pone a prueba al INE porque la promoción ya está activada y aunque todas las corcholatas ya presentaron su renuncia o su intención para hacerla efectiva al viernes próximo, la forma de alborotar el gallinero está presente.

Morena estará en todo lugar y a cualquier hora. Ése es el fin del presidente, porque al final el candidato será el que él decida, así rompa el corazón de cualquiera de los que ya se creen con el triunfo en la mano.

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