Sequía ecológica: el impacto de la falta de agua en los
ecosistemas

Agencias
El cambio global ha traído múltiples consecuencias al sistema climático terrestre. Una de estas consecuencias ha sido el aumento de las sequías en todo el mundo. Una sequía se define como la variación anormal en la disponibilidad de agua que inicia con la disminución de la precipitación (lluvia o nieve) por debajo del promedio histórico en un periodo determinado y puede presentarse en cualquier región del mundo. A pesar de esta aparente definición simple, la sequía es un fenómeno complejo que debe estudiarse desde distintos enfoques.

Por ejemplo, una vez que se presenta la disminución de la precipitación por debajo del promedio (sequía meteorológica) y se prolonga en el tiempo, sus consecuencias pueden entonces propagarse en el sistema de distinta manera, dando origen a diferentes fases. Por un lado, luego de la reducción de la precipitación, el suelo pierde humedad lo que puede afectar la producción de alimentos (sequía agrícola). Además, si el déficit de precipitación continúa, afecta los cuerpos de agua y corrientes superficiales y subterráneas, podría reducir la disponibilidad y el abastecimiento de agua de una región (sequía hidrológica).

Sin duda, cualquiera de estas fases de la sequía tiene impactos en el bienestar humano y en la economía de las sociedades; incluso, es la amenaza natural que afecta al mayor número de personas en el mundo. Sin embargo, a diferencia de otros fenómenos naturales como terremotos e inundaciones que tienen impactos dramáticos e inmediatos, la sequía se manifiesta de forma lenta, sigilosa, puede abarcar grandes extensiones del territorio, y sus efectos pueden aparecer incluso años después de su ocurrencia.

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