Una nueva perla inédita, 20 de noviembre de 1542…
Krzysztof Sliwa Barranquilla, Atlántico, Colombia
(Primera de dos entregas)
El benemérito historiador Pedro Manuel Guibovich Pérez, magnífico investigador del Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico, ubicada en el distrito de Jesús María en la ciudad de Lima en el Perú, autor de los excelentes artículos y libros, entre ellos, «“Singulares invenciones”: fuegos artificiales y fiestas religiosas en Lima colonial, siglos XVII y XVIII» (Revista de Indias, 2022), El edificio de letras. Jesuitas, educación y sociedad en el Perú colonial (Universidad del Pacífico, 2017), Censura, libros e Inquisición en el Perú colonial, 1570-1754 (Universidad de Sevilla, 2004), «Proyecto colonial y control ideológico. El establecimiento de la Inquisición en el Perú» (Apuntes, 1994), y «Libros para ser vendidos en el Virreinato del Perú a fines del siglo XVI» (Boletín del Instituto Riva-Agüero, 1984), descubrió un nuevo documento de capital importancia para la biografía documentada del héroe de Lepanto, totalmente dejado en el tintero por los biógrafos cervantinos en los últimos 39 años, desde su divulgación en 1984.
El profesor Pedro Manuel Guibovich Pérez en su sobresaliente análisis de datos acerca de los libreros y la difusión de los libros en el siglo XVI trata del comercio de los libros en el Virreinato peruano que remonta a mediados del siglo XVI. Según Guibovich Pérez, el comerciante sevillano Alonso Cabezas, vecino de los Reyes, envió 79 ejemplares, de carácter religioso y algunas novelas de caballería, posiblemente desde Sevilla el 1 de noviembre de 1549, a su amigo Pero Ortiz, residente de Nombre de Dios, a bordo de la nave La Magdalena (P. M. Guibovich Pérez, «Libros…», 86).
De igual manera, Guibovich Pérez, basándose en los registros notariales preservados en el Archivo General de la Nación, en Lima, sostiene que el cronista Agustín de Zarate (1514-1585), contador de mercedes para el Virreinato del Perú y Tierra Firme y autor de la Historia del descubrimiento y conquista del Perú (Amberes, 1555), no solo se dedicó al comercio libresco sino también fue el más antiguo mercader de libros que se conoce.
Aparte de ello, el estudio pone de relieve que a fines del siglo XVI entre los mercaderes de libros en la Ciudad de los Reyes-, fundada el 18 de enero de 1535 por el conquistador español Francisco Pizarro González (1468-1541)-, se hace notar que el 2 de septiembre de 1591 en Lima, Francisco Butrón entregó una carta de obligación a favor del mercader Luis de Padilla, comprometiéndose a hacerle un pago a Luis con el objeto de completar la suma de 2.767 pesos (ensayados, correspondiente a una remesa de libros que abonó de él). Este conjunto abarcó cerca de 1.198 volúmenes, correspondientes, en la mayor parte, a temas de religión, seguidos en importancia numérica los de literatura, historia y ciencias sociales. Sin embargo, el menor número de obras se refiere a filosofía (P. M. Guibovich Pérez, «Libros…», 92).
Entre los libros adquiridos por Luis de Padilla se registran numerosas obras de literatura, a título de ejemplo, La Austríada, de Juan Rufo Gutiérrez (1547-1620); La Araucana, de Alonso de Ercilla (1533-1594); el Carlos Famoso, de Luis Zapata de Chaves (1526-1595); La Angélica, de Luis Barahona de Soto (1548-1595); el Cortés valeroso y Mexicana, de Gabriel Lasso de la Vega (1555-1615); el Lucero de la Tierra Santa y grandezas de Egipto, y Monte Sinaí, del templario Pedro de Escobar (1465-1535); y El Monserrate, de Cristóbal de Virués (1550-1614).
También se descubren los poemas épicos: el Bernardo del Carpio, de Agustín Alonso (nacido en el siglo XVI); la Batalla y triunfo del hombre contra los vicios, de Andrés de la Losa (nacido en el siglo XVI); el Celidón de Iberia, de Gonzalo Gómez de Luque (nacido en el siglo XVI); y el Florando de Castilla, de Jerónimo Gómez de Huerta (1573-1643).
Por lo que atañe a las novelas se encuentran: la más célebre novela bizantina moderna, la Historia etiópica: los amores de Teágenes y Caricela, de Heliodoro de Emesa (los siglos III y IV); y las novelas pastoriles, sirva de ejemplo: el Desengaño de celos, de Bartolomé de López de Enciso (nacido en el siglo XVI); Las ninfas y pastores de Alcalá, de Bernardo González de Bobadilla (?-1587); y La Galatea, de Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616), registrada como:
[68] – un galatea pap [elon] [MIGUEL DE CERVANTES, La galatea. Alcalá, 1585]
(P. M. Guibovich Pérez, «Libros…», 88-91, 99).
Continuará…










