Campañas ventajosas que el INE avala
La actitud ventajosa que demostró Claudia Sheinbaum el jueves pasado, un día antes de renunciar oficialmente a la jefatura de gobierno de la Ciudad de México, con la celebración de un acto popular multitudinario y el evento político realizado el domingo en el Parque Ecológico de Xochimilco, refleja que la contienda entre las corcholatas no es ni será parejo.
Con el pretexto de la entrega del bastón de mando efectuado en el marco de una ceremonia prehispánica por parte de mujeres originarias, que significa símbolo de respeto y aceptación que simboliza la confianza de estos pueblos para quien recibe el objeto, Claudia les comió el mandado a sus compañeros.
Gerardo Fernández Noroña, corcholata que representa al Partido del Trabajo, se le fue de inmediato a la yugular a la ex jefa de la Ciudad de México, a través de una trasmisión en vivo que protagonizó en sus redes sociales: “Eso no es correcto, no por mucho madrugar amanece más temprano”. Se ha violentado el proceso y creo que así va a estar, dijo a manera de reclamo.
La dirigencia nacional de Morena todavía el mismo domingo volvió a recetar los lineamientos que deben acatar y en ellos resalta en sus primeras líneas respetar el proceso y a los demás aspirantes. Por lo que se vio entre jueves y domingo, los 5 millones de pesos que les dio Morena a los candidatos ya se los gastó la “corcholata” favorita del sexenio.
A quién quieren engañar cuando dice que se gastarán 71 mil pesos diarios para los viáticos, alimentación, hospedaje, gasolina y demás servicios que contempla la logística en los eventos masivos que realizarán a lo largo de 70 días por todo el territorio mexicano.
Por lo menos al Instituto Nacional Electoral el partido Morena ha logrado tenerlo de su lado, pues a pesar de su listado de recomendaciones, ninguna de ellas es compatible con lo que dicen y hacen los aspirantes. Sin embargo, no habrá ni amonestaciones ni sanciones, menos que se impida competir en la contienda oficial de 2024.
El INE y el propio Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación han callado y no se han pronunciado para decir que esto es una clara campaña adelantada o mínimo, una conducta sistemática que viola la ley electoral. ¿Qué harán con los cientos de denuncias interpuestas a lo que llaman actos adelantados de campaña o la imposición de conductas por parte del Estado?
Para taparle el ojo al macho, la dirigencia de Morena sale con la misma batea de babas: transparencia, piso parejo, pero en los hechos no se ve, es más, no la habrá.
El evento que protagonizó Claudia (el jueves) es una aberración a la inteligencia de los ciudadanos. No para los trabajadores del gobierno de la Ciudad de México, que fueron obligados o amenazados con despedirlos si no acudían, porque al final están defendiendo su puesto de trabajo, sino para quienes fueron acarreados.
Los argumentos perplejos que da la autoridad de la Ciudad de México cuando le conviene no es de los tiempos del pasado, también en esta nueva temporada se hacen presentes. Los ciudadanos, sobre todo los de la Ciudad de México, no son tontos como para que los engañen, así, de botepronto.
Cuando marchó la ciudadanía en defensa del INE en el monumento a la Revolución, el año pasado, sólo contabilizó la autoridad morenista a unas 12 mil personas máximo y con la ex jefa de Gobierno, en el evento del jueves pasado, 80 mil, ¿quién quiere creer semejante barbaridad? Los políticos o que se dicen políticos no aprenden. Mienten una y otra vez. En estos nuevos tiempos no hay necesidad de ello.
Está comprobado que hegemonía del poder no los hace distintos unos de otros. Actúan de la misma forma y bajo el mismo fondo: conservar la supremacía. Ésta estaría perfecta si es para combatir la pobreza no para engrandecerse; ostentar la consagración del poder siempre será válida cuando se busca ayudar al de abajo no a pisotearlo.
Para nadie es un secreto que el despilfarro de recursos no tiene límites cuando se trata de buscar el triunfo para un puesto de representación popular. En la campaña emprendida por Morena no es la excepción. Claudia Sheinbaum ha puesto el mal ejemplo.
Sería sano, por tanto, que la transparencia en este simulacro de mantener vigente la palabra Morena rumbo al 2024 se mantenga pasiva, pero es como pedirle “peras al olmo”. No habrá poder humano que pare la embestida que comenzó hace casi dos años y que desde ayer inició de manera desproporcionada bajo el consentimiento del INE.










