Puras preguntas y cero respuestas en caso del niño Damián
Qué difícil debe ser para la familia del niño Damián, de tres años de edad, muerto en el interior de la escuela Piguin & Babe, el pasado 7 de febrero, que no haya transparencia en la investigación ministerial emprendida con mucho desaseo desde el momento exacto en que se conoció la fatal noticia.
Lamentable, muy lamentable, que, a los padres del pequeño, Mauricio y Amparo, los traigan del tingo al tango con una serie de mentiras y malos manejos en la investigación, que desde el primer día se cuestionó que el deceso del niño no haya sido por haberse atragantado, sino ahogado, tras caer a la alberca de la casa habitación que fungía como escuela particular, violando todas las normas establecidas por la Secretaría de Educación.
En este asunto son más preguntas y respuestas que ni la Secretaría de Educación, ni la de Protección Civil y menos la Fiscalía General del Estado, han querido transparentar. La primera porque se ha documentado que la escuela funcionaba de manera irregular y sin que fuera un local apto para la impartición de la educación.
La segunda, porque hasta el momento no ha oficializado que la instalación no cumplía con las normas que estable Protección Civil y la tercera porque no ha tenido la capacidad ni la voluntad para llegar al fondo de las investigaciones, pues se han registrado una ola de irregularidades, en las que, para tapar el enojo popular ciudadano, sólo detuvo al esposo de la propietaria de la escuela, José de Jesús Patrinos, con un delito que no es grave y que si no ya está libre, debe estar contando las horas para lograrlo.
Son ya casi cinco meses y la investigación no sólo es lenta, sino hasta parece una ofensa para los padres del pequeño, ya que ni el grupo de peritos enviados por la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, encabezados por Rosa Ícela Rodríguez, ha dado el resultado final de sus investigaciones y eso que el 19 de abril, la misma funcionaria se había comprometido dar a conocer los resultados.
Tanto poder debe tener la dueña de la escuela, Brunet de Rocío Ortega Solís, que ni el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha podido dar resultados satisfactorios, como se comprometió el 19 de febrero, durante la celebración de La Mañanera en la Séptima Región Militar, en la capital Tuxtla Gutiérrez.
La familia desde el primer momento dijo con certeza que el niño lo recibieron sin vida, con la ropa mojada y sacando agua por la nariz, señal inequívoca de que falleció tras caer a la alberca. También es por demás coincidente que la persona que se encargaba del mantenimiento de la piscina haya sido llamado de emergencia para que la vaciara, pero se negó, diciendo que no se iba a prestar a una complicidad.
Más raro es que a los pocos días de la tragedia, el encargado de la alberca haya sufrido un “accidente”, tras ser atropellado y muerto por una unidad automotora. La declaración de todo este drama la tiene en su poder la familia del pequeño, pues el hoy extinto fue llamado a declarar y justo es lo que quedó asentado en el expediente ministerial.
Las cámaras de vigilancia jugaron un papel trascendente en este caso, pues para las autoridades de la escuela, la única que no servía es la que se ubicaba en la alberca. Los peritos de la Secretaría de Seguridad Pública federal dijeron que ya habían recuperado la información, pero raro es que dos meses después no haya ningún reporte oficial de las investigaciones.
Además, es interesante lo que en su momento se dijo, en el sentido de que la familia del niño recibió una fotografía de la alberca, misma que estaba llena de agua y no como lo dijo la propietaria, que mencionó que ésta estaba sin el líquido.
Pues mientras todo este escenario ya es del conocimiento público, para Rosa Ícela Rodríguez aún están trabajando para llegar a la verdad absoluta. Son casi cinco meses y no logran verificar si Damián murió ahogado o no, así como si las cámaras funcionaban o si la necropsia reveló que murió por asfixia, como en un principio lo dijo la Fiscalía de Chipas, pero que nadie creyó.
Por lo pronto hay que tener la esperanza de que lo que dijo la titular de Seguridad Pública, en la mañanera de este viernes, en el sentido de que habrá justicia, sea verdad, pues ésta pende de un hilo en cuanto a credibilidad.










