“Al diablo las instituciones”, edil de Tuzantán desacata orden judicial

En los hechos, algunos alcaldes de Chiapas han demostrado que son de una sola pieza, es decir, son excelentes para hacer las cosas con las patas. La prepotencia para tratar de alcanzar sus objetivos en la base principal, y en la solución de otros rubros, como el combate a la inseguridad o problemas sociales como atender el caos que genera la basura, simplemente no dan una. Son inoperantes, pero eso sí, buenos para los espectáculos denigrantes o la de imponer condiciones.

Recientemente se detalló el acto de bajos instintos que protagonizó el presidente de Huehuetán, Manuel Ángel Villalobos, al llevar a mujeres para hacer un stripper para celebrar el día del padre. Evento que recibió toda clase de improperios y hasta se pidió la renuncia del munícipe, y él como si nada hubiese pasado. No da señales de arrepentimiento.

La semana pasada, por otra parte, se describió la barbarie con la que actúa el de Copainalá, Javier Vázquez, que a fuerzas quiere imputar la construcción de una Clínica de Parto Humanizado en una unidad deportiva donde no tiene autorizado el uso de terreno. Lo quiere hacer “por sus pantalones”, pero las cosas no son así. Es un hombre carente de sensibilidad política, sin tacto para negociar. En este medio se le ha exhibido como un sujeto violento, que intimida a sus gobernados.

Y esta semana que acaba de terminar, las páginas de este rotativo dieron cuenta que el alcalde de Tuzantán, ubicado en la zona del Soconusco, Bany Obed Guzmán Ramos, hace hasta lo imposible por que un campo deportivo del municipio se convierta en un camposanto.

Lo grave y es acá donde se ve la tozudez del presidente municipal, es que ha desacatado en tres ocasiones la orden de un juez que le ha instruido que se pare la obra hasta que se concluya la investigación ministerial interpuesta por personas que se dicen propietarias del campo deportivo.

Lamentable decirlo, pero el alcalde sigue el ejemplo que para desgracia ha impuesto el gobierno federal que se ha dado el lujo de mandar al “diablo a las instituciones”. No se duda que este pésimo funcionario municipal se sienta con muchas “agallas” para retar a la autoridad judicial, misma que, insistimos, vive una dura crisis por la embestida que recibe desde el Senado, la Cámara de Diputados, las mañaneras, y cuanto funcionario afín al partido en el poder se siente empoderado.

En diversos documentos que integran el expediente 641/2023 atendido con fechas 9, 12 y 19 de julio se hace del conocimiento al alcalde que debe suspender la obra. En el resolutivo del 19 de junio se cita a una audiencia para el 12 de julio, pero la parte ofendida señala que, si en las anteriores no ha acudido el representante del edil, en esta tercera tampoco lo hará.

El tráfico de influencias que ha intentado el alcalde Guzmán Ramos obligó a los ciudadanos a interponer ante el Juzgado II de Distrito con sede en Tapachula un amparo bajo el número 463/2023, mismo que les fue otorgado para que en definitiva se suspenda la obra.

Sin embargo, hay que remarcarlo, la orden se la pasó por el arco del triunfo el edil Bany Obed Guzmán Ramos, quien no acató el resolutivo. Es obvio que atrás del alcalde se encuentra algún “pez gordo” que lo anima a continuar con esta acción ilegal. Lo que no entiende es que el pueblo se le ha puesto en contra y como mínimo debió haber consultado previamente si la obra podría realizarse en el terreno hoy en disputa.

En estos temas es donde no se entiende la función que realizan los diputados que representan a sus distritos, pues deberían ser los primeros en llamar al diálogo y servir como intermediarios para darle solución a problemas que en apariencia son fáciles de resolver, siempre que haya la predeterminación de priorizar el diálogo. Pero, no. Esta función no está en el script del representante popular.

Aunque siendo honestos, las negativas experiencias que se tienen del alcalde tuzanteco demuestran que es un hombres testarudo y violento. El caso de la ex regidora Amparo Díaz Vázquez es un ejemplo que viene como anillo al dedo, pues lo denunció en varias ocasiones por actos de violencia en razón de género.

Tuvo que interponer su querella ante el Tribunal Electoral del Estado de Chiapas, y este falló a su favor, tanto que el resolutivo fue una afrenta a su honor de macho pues fue obligado a pedir disculpas públicas en al menos 10 medios de comunicación.

Pero lo que hizo fue un video donde volvió a lanzar insultos contra la ex regidora y ante ello el Instituto Electoral y Participación Ciudadana resolvió que Bany Oved Guzmán Ramos alcalde de Tuzantán no podrá participar en la política por 6 años, hecho que fue validado por la sala regional de Xalapa, Veracruz. Por lo pronto, veremos si hay panteón con calzador o se espera al resolutivo del juez que lleva el caso.

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