Guillermo Santiago, un analfabeto con iniciativa para la corrupción

En la edición del martes pasado, esta casa editorial publicó que el único funcionario del gobierno federal que cobra más de 100 mil pesos como director general del Instituto Mexicano de la Juventud (IMJUVE) es Guillermo Rafael Santiago, pero no cuenta con estudios superiores que respalden su desempeño profesional.

Cierto es que hay que decirlo, que no tenga las cartas credenciales académicas no quiere decir que sea sinónimo de un mal funcionario público. En el mundo y en México existen hombres y mujeres que de la nada, a base de esfuerzo, sacrificio y mucho trabajo, lograron hacerse de un patrimonio que solvente sus necesidades básicas y algo más.

Lo que se cuestiona no es tampoco que el supuesto funcionario juvenil gane menos de 15 mil pesos que el propio presidente de México, quien ha cuestionado y continúa presionando a todo aquel funcionario que perciba un sueldo superior al presidente, que se lo baje. Un tema por demás debatible en el que unos lo aprueban, pero otros no están de acuerdo.

Guillermo Rafael Santiago es el único funcionario chiapaneco de “alto” nivel del Gobierno de México, que no cuenta con un título y cédula profesional. Su desempeño, por tanto, a decir de especialistas, puede representar desconfianza porque no tiene las directrices propias para cumplir con un cargo de alto rango.

En su defensa, es válido decir que hay mucha gente que se encuentra en el gobierno, desempeñando altos cargos, pero que han sido cuestionados por su forma de actuar. Ahí está el más reciente: el de la ministra Yasmín Esquivel, con licenciatura y con doctorado. Ambas cuestionadas porque para graduarse plagió tesis.

El tema del veredicto de un juez o jueza que falló a su favor no tiene nada que ver con los ejemplos de lo que fue plagiado. Que a la ministra se le haya “olvidado citar las fuentes” de su documento es para ripley pues lo primero que se detallan son las consultas bibliográficas que se toman para darle forma propia a su tesis, a su trabajo previo a la acreditación del nivel académico.

En el nivel local, se tiene el flamante ejemplo de la titular de la Secretaría de Medio Ambiente e Historia Natural (Semahn), que encabeza María del Rosario Bonifaz Alfonso, a quien en las últimas semanas se le ha exhibido por el nulo trabajo que desempeña en la institución y por ser una dependencia donde se ofrecen puestos para la familia, amigos o recomendados.

En fin, son dos temas muy opuestos, pero que sirven como ejemplo de que no necesariamente se tiene un grado superior para ser transa, corrupto o un defraudador funcionario público.

Y en estos últimos temas, le damos la razón a los expertos que señalan que la carencia de cédula profesional en el servicio público es un indicador desalentador, ya que un funcionario que llega con estudios universitarios, les brinda reconocimiento a los gobiernos y los vuelve aún más fuertes ante acciones corrompedoras.

Y justo en este punto es donde la “puerca torció el rabo”, pues el periodista Mario Caballero, en su columna Letras Desnudas que escribe en esta misma casa editorial, ha dado cuenta que, en el caso de Guillermo Rafael Santiago, al “león no es como lo pintan”, pues tiene señalamientos públicos de ser una persona corrupta, ególatra y oportunista, y justo es que “para ello no se estudia”.

Por eso lo “defendemos”, porque si no estudió entonces hay lógica de que no tenga resultados positivos como titular del INJUVE. Lo retratan como analfabeto, ambicioso y listo para encumbrarse en puestos de relevancia, hoy bajo la tutela del presidente de la República. Aparte de que se ha enriquecido a costa del poder, no se le conoce obra de utilidad como funcionario. 

Se cree tan avispado que, en lugar de ver la manera de apoyar a la juventud, ha estado operando sigilosamente para llevar becas a un sector de San Cristóbal de Las Casas, de donde es originario y de donde quiere ser alcalde.

Su interés por brindarle apoyos a personas que están coludidas con la agrupación criminal “Los Motonetos”, la que ha protagonizado escenarios de terror entre la población, a este sector se ha dirigido para que lo conozcan y posesionarse para lo que viene en materia electoral.

Su otro gran “logro” es haberse acercado a la corcholata preferida de este gobierno, pero lo malo es que utiliza su puesto para embaucar a las juventudes en favor de la ex jefa de Gobierno de la Ciudad de México, y eso se llama corrupción. Su arrogancia, por muy listo que se crea, al final lo ubica como lo que es, un ser insignificante que sólo vela por su interés personal y no por el colectivo de jóvenes por el que le pagan.

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *