Mario Caballero
La pandilla a favor de la impunidad
Todo mundo sabe que durante más de treinta años, el Partido del Trabajo no ha sido más que una conspiración de hienas insaciables de poder y dinero. Por tanto, que no venga el diputado Carlos Mario Estrada Urbina a decirnos que el PT seguirá apoyando el proyecto del presidente Andrés Manuel López Obrador cuando hace unos días presentó ante el Congreso del Estado una iniciativa de reforma al Código de Elecciones para que sea eliminado el requisito de presentar la cuenta pública del último año para los que busquen ser candidato a reelección a presidente municipal. Es decir, envió una reforma a favor de la impunidad de los alcaldes.
El PT, tanto en la esfera nacional como en la local, ni siquiera merece ser considerado como partido político, porque en los hechos no es sino una pandilla que ha vivido al amparo de las alianzas con los grandes institutos partidistas, ya que nunca ha representado una opción política para los electores. Ahí que haya sido aliado del PRI, luego de PRD y ahora de Morena.
Desde su fundación ha estado involucrado en diversos delitos. Sus líderes, que han sido los mismos de siempre, tienen denuncias por desvío de recursos públicos, enriquecimiento ilícito, tráfico de influencias, nepotismo y peculado.
A la sazón, ¿de dónde saca Carlos Mario Estrada que el PT está impulsando la Cuarta Transformación del país si su organización nunca ha contribuido en la mejora de los servicios de salud, la educación, la seguridad, sino solamente ha vivido –y bien- pegado al presupuesto?
Una de dos: O de plano la vejez le ha hecho perder la memoria o la ambición de seguir viviendo del presupuesto lo ha despojado de toda cordura.
Como sea, nadie debería permitir que nuestros impuestos sigan siendo utilizados para sostener a partidos parásitos que nada le han dado a la sociedad a cambio de los miles de millones de pesos que reciben del erario cada año.
ENRIQUECIMIENTO Y ABUSOS
En el plano local, el jefe de la pandilla petista no es Carlos Mario Estrada, quien actualmente es diputado local por enésima vez por la vía plurinominal, sino es Amadeo Espinosa Ramos, un ex maestro rural que encontró en la grilla un modo de vida y el camino fácil a la riqueza.
Amadeo Espinosa es un tipo agreste, que no sabe nada de congruencia política y honestidad, que son algunas de las características básicas de todo buen político.
En su época de estudiante en la Escuela Normal Mactumactzá mendigaba por comida y no supo lo que era usar zapatos. Pero hoy anda en camionetas del año y es propietario de varias residencias. Aunque su fortuna la comenzó a acumular desde que fue líder de la Sección 7 del SNTE, a mediados de los noventa, su éxito económico lo logró en la política.
Fundó el PT en Chiapas, precisamente en la época en que Julio César Ruiz Ferro fue nombrado gobernador interino. Éste, que era un perfecto desconocido en la clase política estatal, encontró en Amadeo y su partido unos aliados perfectos, que respaldaron su gobierno y cada una de las iniciativas que envió al Congreso local. A cambio, enviaba carretadas de dinero al partido.
Bajo esa conducta servil y oportunista, Espinosa Ramos ha sido diputado local, varias veces diputado federal y senador, siempre por la vía plurinominal. En otras palabras, obtuvo los cargos legislativos sin sudar una gota.
Él es el que encabeza las decisiones de la organización y el que tiene la última palabra sobre el destino de las prerrogativas. Ni dudar que él está detrás de mencionada reforma al Código de Elecciones.
Por otro lado, como no puede estar siempre en la dirigencia del partido se ha rodeado de una camarilla de incondicionales que le facilitan las cosas y que contribuyen a mantener el control de la militancia. Todos son maestros que colgaron sus títulos para dedicarse de tiempo completo a la “política”. Estos son Carlos Mario Estrada, Abundio Peregrino García, Hugo Roblero Gordillo y Sonia Catalina Álvarez.
Repito: encabezados por Amadeo Espinosa, entre ellos se rotan la dirigencia estatal, se reparten los cargos partidistas y acaparan las candidaturas plurinominales. Más allá del discurso democrático con el que suelen llenarse la boca, se encargan de impedir que gente ajena a ellos intervenga en la militancia y ocupe un lugar en el Comité Ejecutivo Estatal.
Por lo mismo, todos han sido dirigentes del PT, diputados locales, diputados federales y, para mayor evidencia, Amadeo Espinosa y Carlos Mario son hoy congresistas. Uno federal y el otro local. Ambos plurinominales.
En el caso de Hugo Roblero, que de profesor de educación primaria pasó a ser dos veces diputado local, diputado federal y regidor en el cabildo de Tuxtla Gutiérrez (por la figura plurinominal, no se olvide), estuvo implicado en escandalosos casos de corrupción de los fondos federales de los Centros de Desarrollo Infantil (Cendis), programa del que fue coordinador en el estado hasta que el presidente López Obrador lo eliminó de un plumazo.
Aparte, se le acusa de malversación de recursos públicos, de no pagar los sueldos de los trabajadores y de ocupar los mejores puestos con sus familiares. Por ejemplo, su esposa María Luisa Catalán fue directora general de dichos centros educativos; su hijo Hugo Roblero Catalán fue director jurídico y regidor en el Ayuntamiento capitalino; su sobrina Miriam Grajales Roblero, supervisora general; su hija Cecilia Roblero Catalán, directora de Recursos Humanos.
Por otro lado, Carlos Mario Estrada Urbina podría ser demandado en los próximos días por un presunto fraude fiscal a uno de los proveedores del partido durante su más reciente gestión como presidente estatal del PT. Se dice que bajo su autorización la contadora del partido utilizó el nombre del proveedor para hacerlo pasar como empleado del instituto político, con la finalidad de deducir del Impuesto Sobre la Renta los pagos por concepto de sueldos y salarios, pagos que nunca realizaron realmente.
Si esto ocurre sería un caso más que pondría en evidencia la corrupción de los líderes del PT en Chiapas, que al parecer son capaces de afectar a terceras personas con tal de meterse más dinero a los bolsillos.
FACILITADORES DE IMPUNIDAD
La decepción por la política nace precisamente por acciones como la del Partido del Trabajo, un grupúsculo sin ideales que en lugar de contribuir con ideas y propuestas para el desarrollo de la sociedad, la protección de los derechos humanos, el combate a la corrupción y la recuperación del tejido social, se convierte en un parásito que se alimenta de los recursos del pueblo.
Es más, representa uno de los últimos rescoldos del salinismo, ya que nació bajo el amparo, protección y financiamiento del ex presidente Carlos Salinas de Gortari.
Ojalá que los diputados de Morena sean congruentes con los postulados de la Cuarta Transformación y frenen la iniciativa del PT presentada por Carlos Mario Estrada, cuyo partido y diputado van que vuelan a ser facilitadores de la impunidad de presidentes municipales corruptos.
Twitter: @_MarioCaballero










