Una Ventana Literaria

Jorge Éver González Domínguez

Piedra espejos
Camina la mujer sobre el grito del viento, posee sobre su rostro una máscara de libélula.
Sus cabellos son una cascada de sombra misteriosa.
Se posa sobre una piedra de espejos quedando a la intemperie sus senos desnudos.
El príncipe payaso se carcajea al distinguir a la lechuza jugando con la areola de lubrica al roce.
Su pezón grita al sentir el frío y con los pies descalzos danza sobre el cristal postizo, donde plasma con sus colores el rostro de Frida Kahlo, que está inerte viendo al cielo que se revuelve a las nubes que van y vienen cerrando el puño, las manos cerradas al tiempo sin luna ni sol.
Guarda el momento propio de esa historia.
Sella el mundo exterior con cerebros cultos.
Aparece entre corazones de manzanas rojas Alejandra Pizarnik, trasforma el instante, lanza palabras de su pecho relevando las rosas, y hace torbellinos de poemas sobre espumas desnudas que surgen de la piel que siente y sueña caricias de rimas de fuego, deseos de azúcar que no se astillan con nada, no se lastiman solo nacen y viven sobre la lengua sin ser fantasmas.

Lupita Gómez

Ven,
Ya no naufragues en el mar melancólico,
no batalles más con adversarios invisibles.
Mientras la lechuza vigila la noche silente,
desviste la mortaja, muéstrame tu rostro
y con los pies descalzos,
cruza el umbral de mi aposento.

Ven,
hagamos el amor con las palabras,
que los espíritus sientan el éxtasis, la euforia,
el milagro, la poesía, la trascendencia.

Ven,
yo sé que no estás loca,
tienes derecho a vivir, a morir, a ser tú,
a pesar de la conciencia desteñida y vacía.

Conversemos en nuestro interior,
hablemos de amor y de osadía
como lo hacía en sus cartas, Frida Kahlo.

Tú eres mi Alejandra Pizarnik
y yo quiero ser tu príncipe payaso
que te haga reír, soñar, viajar después del tiempo.

Escudriñemos la muerte y descubramos la eternidad.

Ven,
te invito a reposar en mi regazo,
no estás loca, ¡No!, no eres demente
sólo has tenido el privilegio de ser un ángel diferente.

Víctor Hugo
López Cancino

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