Victoria azteca
Jorge Alberto Rincón Acebo [email protected]
La batalla de los mexicas contra los invasores zarrapastrosos, sucios, ignorantes y hediondos castellanos andaluces, es motivo de unificación, fiesta y orgullo. Igual que la batalla de Puebla del 5 de mayo de 1862, cada 30 de junio debemos vanagloriarnos de haber vencido a los castellanos.
Y entristecernos a la vez al siguiente año: en 1521, cayó Tlatelolco por las fuerzas indígenas, quienes odiaban a sus opresores aztecas.
Los pueblos sojuzgados diezmaron a los pipiltin*.
Los macehuales se sumergieron en el miedo, la ignorancia de la cual no emergen en el 2023.
Desterremos de la historia la noche triste, denominémosla “Victoriosa”.
Si los españoles se sienten ofendidos, cuanto más deben estar los mexicanos por habernos destruido culturas ancestrales, imponer miedos, diezmar, esclaviza, matar e idiotizar.
¡Viva la Noche Victoriosa!
Si el articulo te irrita, no lo hagas, simplemente eres anti mexicano, americano – Zen Anáhuac. Abya Yala. El amor propio a nuestras raíces es no avergonzarse de tus ancestros por ser pueblo originario, pobres e ignorantes.
Al contrario: saber que, gracias a los genes heredados, existimos.
“La crueldad es la fuerza de los cobardes”, sabiduría árabe. ¿Por qué ensañarte con el que no se puede defender?
Se refiere que los mexicas, durante la batalla contra los castellanos, los dejaban levantar para continuar con la lucha; en cambio ellos ¡eran liquidados!
¿Cómo es posible que un pueblo cristiano se comportara así? ¿Y cómo, un caído pueblo guerrero que estaba aun en la edad de piedra actuara como un civilizado, seguidor de las enseñanzas de Huitzilopochtli, equivalente a Jesús?
Referencia
*Pipiltin: Señores importantes entre los mexicas, como los sacerdotes, los militares y los funcionarios del gobierno.










