- Los sentimientos depresivos aumentaron entre la población de 60 años y más que se contagió durante la pandemia de COVID-19
- En 2018 el 26.4% de personas adultas mayores se identificó con la depresión
Marco Alvarado / Diario de Chiapas
Los sentimientos depresivos aumentaron entre la población de 60 años y más que se contagió durante la pandemia de Covid-19.
De acuerdo con la sexta edición de la Encuesta Nacional sobre Salud y Envejecimiento en México (ENASEM), entre la población de 60 años y más que padeció Covid-19, otra de las consecuencias fue un aumento en la prevalencia de sentimientos de depresión.
En 2018 el 26.4 por ciento de personas adultas mayores se identificó con la depresión, pero esto cambió en 2021 al aumentar esta referencia a 35.5 por ciento, entre aquellos que padecieron la enfermedad.
Mientras que de la población de 60 años y más que no se enfermó de Covid-19, un 26.9 por ciento refirió sentimientos depresivos.
Como lo señaló el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), durante los últimos tres años de la pandemia de Covid-19 los trastornos de ansiedad aumentaron, según reportes del área de salud mental a través de sus servicios de Psicología y Psiquiatría.
Los servicios médicos coinciden con los resultados de la ENASEM, al reportar que por la emergencia sanitaria los trastornos mentales que más se han presentado son los de ansiedad, en particular de tipo generalizada, trastorno de pánico y fobias sociales; se han incrementado los trastornos afectivos y los relacionados con situaciones estresantes, en particular estrés postraumático y de tipo agudo.
La incertidumbre en el futuro y los cambios que han ocurrido por la pandemia, están entre las principales causas de los estados de ansiedad y estrés reportados en consulta.
Además que los principales cambios reportados son irritabilidad, cambios de humor frecuentes, padecer insomnio o, por el contrario, tener mucho sueño y fatiga; dejar de comer o hacerlo en exceso.
A esto se suma el hecho de que la pandemia originó dificultades económicas para comprar medicamentos, comida, realizar pagos, entre otros. De la población de 58 años y más, 31.6 por ciento refirió que sí tuvo al menos una dificultad. La falta de dinero para comprar algún medicamento, dinero insuficiente para comprar comida y falta de dinero para pagar sus gastos médicos fueron las dificultades más comunes reportadas, y que se asociaron con los sentimientos de ansiedad y estrés.










