Roger Heli Díaz Guillén
Chiapa de Corzo, Chiapas
En México y en Chiapas, hoy aspiramos a una nueva ciudadanía, una nueva democracia, un nuevo modelo educativo (NEM), un Ciudadano de conciencia, la Transformación social y humana, una Libertad multifacética; pero hay una ideología de género que divide en vez de sumar, seguimos atendiendo y viendo el desarrollo y la transformación en una visión colectiva, olvidándonos que el motor de lo social es el Mexicano que jurídicamente se transforma por edad en Ciudadano y no desde su desarrollo social cívico educativo basado en su identidad y pertenencia, omitiendo que estas aspiraciones son posibles si rescatamos y atendemos el fortalecimiento de capacidades y desarrollo del Capital Humano, que operativiza la perspectiva colectiva de las sociedades y sostenibilidad al desarrollo del Capital Social, en el territorio nacional.
La “Ciudadanía” no debe recluirse a la edad asumida como una Ciudadanía Biológica, ya que su base está en lo social y debe asumirse como componente de la identidad y base en la vida formativa del ser humano y del mexicano, en la nueva perspectiva de la educación de la Nueva Escuela Mexicana (NEM).
También enarbolamos un mejor medio ambiente, seguridad, paz social, justicia, estado de derecho, bienestar social, desarrollo económico, desarrollo rural, entre otros objetivos de interés colectivo y gubernamental; planteando las necesidades de forma parcial o separadas, cuando estas deben observarse y atenderse de forma integral y sostenible, tanto en las ciencias y proyectos sociales, olvidando que estas aspiraciones son posibles si atendemos esta realidad como un problema de orden social y convivencia humana con el entorno y componentes del territorio, cuya fórmula de atención debe considerar la priorización del fortalecimiento y desarrollo humano.
En la atención del Capital humano para aspirar al desarrollo integral sostenible que los Chiapanecos y Mexicanos aspiramos, es importante reflexionar qué tipo de educación, capacitación, actividades y comunicación se requiere, invitando la interrogante a que antes de proponer programas de estudios, capacitación y formación básica, primero dimensionemos al ser humano en su conducta formativa y ciudadana y, como “máquinas” productoras de tipologías diversas de ciudadanos del futuro, hoy con la ciencia utilizada por la economía y el mercado del mundo, también reproductoras biológicas e ideológicas del ser humano y arquetipo del “ciudadano libre del mundo”; para luego observar el uso o no de razonamientos lógicos neurológicos o de la conciencia (pensamiento no local o ultra); destacando para tal efecto que filosóficamente el bien en el ser humano resulta ser una actividad del alma (pensamiento no local neurológico para los que el “alma” es un concepto controvertido) según su perfección por la operación de sus facultades superiores, destacando que la felicidad como bien humano universal es transformado por el dominio del ego, que impide alcanzar la Libertad natural y social del ser humano, que hoy es responsabilidad de Nueva Escuela Mexicana y condición para el desarrollo.
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