Letras Desnudas
Mario Caballero
Ha generado mucho revuelo, y con justa razón, el video en el que se ve cómo un grupo de ciudadanos es insultado y amenazado por Javier Eliécer Vázquez Castillejos, al que cada vez le sale lo gallo para humillar y maltratar a la gente.
Y es que el presidente municipal de Copainalá es todo menos político. No sabe gobernar, no sabe que su deber es servir a la ciudadanía, atender las demandas sociales, resolver los problemas de la localidad e impulsar el desarrollo a través de la obra pública y la atracción de inversiones.
Para el colmo, durante su administración se han vuelto más visibles las deficiencias y carencias en los servicios públicos. La gente se queja de la falta de agua potable y alumbrado, el pésimo trabajo en la recolección de basura y, peor aún, la inseguridad. Mientras los pobladores sufren múltiples necesidades, robos y asaltos, el alcalde goza de privilegios y sus bienes crecen sorprendentemente.
Es más, se pasa más tiempo en Tuxtla Gutiérrez que en su municipio con la excusa de estar realizando gestiones, proyectos, programas y obras de infraestructura que no se ven por ningún lado.
EL VIDEO
El desaguisado, o mejor dicho, la confrontación surgió del hartazgo ciudadano.
Las cosas sucedieron de este modo: un grupo de habitantes de Copainalá, cansados de la displicencia de Javier Vázquez Castillejos, se apareció en la presidencia municipal y aporreó la puerta de su despacho.
¿Había necesidad de llegar a esta situación? Claro que no. Empero, ¿qué otra alternativa tenían los pobladores que durante varias semanas habían estado pidiéndole audiencia sin ningún resultado? Como se dice en estos casos: Javier Vázquez se lo ganó.
De haberlos atendido en tiempo y forma, este reprobable episodio jamás hubiera ocurrido y Vázquez Castillejos, conocido como “El Gallo”, tampoco hubiera quedado exhibido en la prensa nacional como un alcalde prepotente, iracundo y lépero.
Como no los recibió, la gente golpeó su puerta reiteradamente hasta que éste les abrió, pero no los dejó entrar y mucho menos los atendió. Todo lo contrario, los trató a punta de insultos y, como mencionamos líneas antes, los amenazó. Por fortuna, una persona que iba en el grupo grabó todo con su teléfono celular.
En el video se ve a Javier Vázquez fuera de sí, haciéndole honor a su apodo, gritándole a la gente, faltándole el respeto y haciendo alarde de poder. Calificarlo de prepotente y abusivo es quedarse corto.
Salió de la oficina y se fue directamente contra un hombre y una mujer, en un gesto retador, a los que les echó en cara que estuvieran golpeando su puerta y llamándolo a gritos para que saliera. Es decir, sabiendo que por su necedad estas personas tomaron tal medida, él se hizo el ofendido. Patético.
La mujer en cuestión le contestó que lo hacían porque no los atendía. El Gallo, en lugar de comportarse a la altura de la situación, mostrar capacidad y buscar conciliar con sus gobernados, le espetó: “y no los voy a atender”.
En el metraje, que consta de unos cuantos segundos, se escucha una voz que dice: “Si no nos quiere atender, grábalo”.
“Sí, grábalo”, responde el alcalde y es aquí donde los amaga: “Sí, grábalo, para que lo utilice ante el MP para que le enseñe cómo se están poniendo. Esto se llama motín y se van directo al Amate”.
Esas fueron las palabras de esta autoridad municipal. Le dijo a la gente que iba a usar el video para acusarlos ante el Ministerio Público y meterlos a dicho Centro de Reinserción Social, conocido como El Amate.
Además, ¿de cuándo acá pedir la atención de un presidente municipal es motín? Y ¿por qué una protesta ciudadana tiene que ser castigada con cárcel? Una barbaridad.
Para mayor inri, aparte del griterío del alcalde y la clara amenaza, los insultó con lo siguiente. Lea, por favor:
“Están golpeando, están gritando. Estoy atendiendo a gente de la universidad, además no los tengo citados y se equivocan si es como ustedes quieren. No me estoy rascando las pelotas, estoy atendiendo gente”.
CAUSAS
El comportamiento de este grupo de habitantes no puede, en ninguna forma, reprobarse y menos todavía calificarse como arbitrariedad. Pues todo este asunto, obvio, tiene un origen y muchas causas que estriban en la indolencia, corrupción y abuso de poder de Javier Vázquez.
Hay que decirlo con todas sus letras, el Gallo cansó a la gente. Y la gota que derramó el vaso fue la arbitrariedad de que haya querido llevar a cabo la reconversión de la Clínica de Parto Humanizado en la Unidad Deportiva de Copainalá.
Sin el consenso y la aprobación de la ciudadanía, invadió las instalaciones de dicho lugar pudiendo utilizar otro espacio de los muchos que hay en la localidad. Sí, por sus pantalones intentó realizar una obra que afectaría a un sector de la población: los deportistas.
No se niega que la Clínica de Parto Humanizado sea de vital importancia y que traiga consigo muchos beneficios en la salud de las mujeres. Empero, ¿qué necesidad hay de pasar a traer el derecho de otros de tener un lugar de esparcimiento digno, donde la gente pueda hacer deporte, ejercitarse y convivir con sus familias, lo cual también contribuye en la salud de la población?
Pero esto al Gallo le valió sombrilla. Y en el exceso del absurdo, encabezó una marcha para enfrentarse a la resistencia de la sociedad. Fuentes a Letras Desnudas refieren que coaccionó a un grupo de personas para que caminaran del centro del pueblo a la Unidad Deportiva, armados con pancartas con leyendas como “Nosotros apoyamos el bienestar de las mujeres”, “Las mujeres copainaltecas decimos sí a la Clínica de Parto Humanizado”, “Por un parto respetuoso, amoroso, consciente, libre y seguro”. Ridículo.
Por esta necedad, la gente le pidió una audiencia a Javier Vázquez para resolver el tema y, al negarse éste, terminó por tamborearle la puerta. Bien merecido.
Como mencionamos antes, ésta fue la gota que derramó el vaso ya que han sido constantes las disputas y enfrentamientos del Gallo con la sociedad. A toda persona que le reclama por la inseguridad, la falta de agua potable y electricidad en las comunidades, la tolerancia de negocios que venden bebidas alcohólicas en la clandestinidad, la inexistente obra pública y las promesas de campaña incumplidas, les avienta la policía.
Tal como sucedió en abril del año pasado cuando amenazó con meter a la cárcel a un grupo de pobladores de la comunidad Guadalupe que le exigía el pago de un terreno que él adquirió por la hilarante cantidad de 500 mil pesos. Aparte de que arbitrariamente había establecido el precio del predio, donde existe un manantial con el que se pretendía abastecer de agua a la localidad, todavía se niega a pagar.
No contento con ello, intimidó a la gente con enviarla a prisión si le siguen reclamando el pago.
URGE
Como muchas otras veces he comentado en este espacio, frente a un político profesional no existe nada peor que un político no profesional, como Javier Vázquez Castillejos. Así que por toda esta situación, urge la intervención de la Secretaría General de Gobierno y del Congreso del Estado, porque las cosas en Copainalá están que arden. La gente está muy enojada y, Dios no lo quiera, vaya a hacer justicia por propia mano.
Twitter: @_MarioCaballero










