Evelyn, la gobernadora de oídas
El 15 de octubre, Evelyn Salgado dijo a sus gobernados de Guerrero que no les iba a fallar y quizás en los dos años que lleva de administración no se le conozca actos de corrupción, pero es conocida por la excentricidad y darle culto a su egolatría. No es una persona que hace honor a los postulados de la Cuarta Transformación.
La joven mujer que fue impuesta y que se sacó la lotería sin comprar “cachito” ha tenido episodios de notoriedad en algunos acontecimientos que han dejado de lado su verdadera función como responsable de la gobernabilidad de este estado que por décadas ha sido castigado por estar en el subdesarrollo.
Desde sus inicios como mandataria, se le evidenció y criticó fuertemente por abrirse a resaltar su vanidad, a su engreimiento, pues el haber ordenado diseñar una ese (s) en forma de serpiente a la primera letra de su apellido y estamparlo en el escudo nacional que se ubica en la bandera de México, el máximo estandarte de identidad de los mexicanos, ya daba señales de qué les esperaba a los guerrerenses.
Quien es uno de los tantos clones del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, por anteponer a sus funciones públicas aquello de “no mentir no robar y no traicionar” ha estado en el ojo del huracán, sino por su fallida forma de gobernar, sí por sus atuendos personales o por sus declaraciones para deslindarse de sus responsabilidades.
Claro, que para ello aclaró a su pueblo y a los mexicanos, que no se confundieran porque quien iba a gobernar era ella, no su papá, para dejar establecido y entendido que la responsable de administrar y conducir los destinos de Guerrero era solamente Evelyn Salgado, nadie más.
Ahora que su estado tiene centrada las miradas de México, le urgen los consejos de su señor padre, el senador Félix Salgado Macedonio, ya que tiene que honrar lo que prometió: “No renunciar a su cargo, y sólo recibir recomendaciones”, nada más.
Evelyn ha remarcado que no es una mujer corrupta, y en ese sentido, tiene mucha razón porque, por lo menos, desde Chiapas, no lo sabemos, pero de que resaltan absurdos personales antes que ser una buena y eficiente titular del Ejecutivo estatal, eso sí ella es la primera en ponerlo en práctica.
Lo de la modificación del escudo nacional fue quizás un error de principiante, pero calzar zapatillas con valor superior a los 21 mil pesos no un delito, pues el dinero se lo gana, dice, pero se vuelve al mismo dilema que se “enjuició” en el ambiente político por el mandatario de la nación de privilegiar la “austeridad”.
En ese aspecto, los usuarios de las redes sociales se ensañaron con ella y su respuesta elegante fue, sin duda, un poema de belleza para dar a conocer que el pueblo se confunde, pues la “criticarán por su arreglo, o por cantar, más no por ser corrupta. Y en ese sentido, insistimos, tiene mucha razón, hay lógica, más no existe la misma visión y respeto a los postulados de la cuatro t.
Fuera de estas acciones que dicen mucho de su forma de ser, la gobernadora ha fallado en lo que dice con lo que hace. En la toma de posesión sostuvo y hasta juró que no fallará y que llegaría hasta la última comunidad de su geografía como entidad, para llevar bienestar. Sin duda que los programas sociales forman parte de ello, pero cuando se trata de inseguridad, de violencia, nomás no se ve por ningún lado.
Tan extremista es, aunque con razón, que, en las balaceras, en los enfrentamientos, en las ejecuciones, no está presente. Ella gobierna a larga distancia, por zoom. El reciente hecho registrado en Chilpancingo, los enfrentamientos desarrollados en algunas partes de la entidad, no coinciden con su compromiso de mantener diálogo directo, sin intermediarios.
La esperanza de tener un estado de excepción fue un espejismo pues eso de “pacificar Guerrero es tarea impostergable” quedó en la historia, no se ha aplicado y tan es así que no se han atendido las causas de la inseguridad como lo prometió y que hacían honor a su palabra.
La gobernadora presume fotografías desde Palacio de Gobierno federal, pero no se le ubica por ninguna parte cuando se solucionar problemas se trata. Su presencia ante sus gobernados es por redes sociales ni se ha pronunciado en favor o en contra de la alcaldesa, Norma Otilia Hernández Martínez, quien -por cierto- no piensa renunciar por ser evidenciada en una reunión que sostuvo con un presunto líder de la organización criminal Los Ardillos.
Por ello tienen razón los pobladores de Chilpancingo cuando aseguran que tienen una gobernadora que trabaja de manera virtual desde ahí preside reuniones para solucionar los conflictos y que su verdadero trabajo es de “oídas”, por aquello de no exponer su vida.










