Letras Desnudas
Mario Caballero
Es un personaje gris. Un viejo priista. El histórico carga maletas de Arely Madrid Tovilla.
El PRI le ha dado todo: poder y posición económica. Con las siglas de ese partido ha sido diputado local y fue presidente interino de este mismo instituto político.
Pero en diciembre de 2003 terminó en la cárcel al ser encontrado manejando un vehículo de la marca Volkswagen, tipo Combi, con reporte de robo en el estado de Puebla.
En 2011, siendo diputado local fue acusado de participar en el crimen organizado. Presuntamente, escondido detrás del fuero, sería el cabecilla de una banda dedicada al tráfico de humanos, que como bien se sabe tiene propósitos de esclavitud laboral, física, reproductiva, de explotación sexual, trabajos forzados, extracción de órganos, etcétera.
Durante el mismo periodo legislativo protagonizó uno de los episodios más bochornosos que ha representado un legislador.
Sucedió en agosto de 2011. Subió a la tribuna del Congreso del Estado para defender a Pablo Salazar, quien meses antes había sido arrestado por el fraude de más de 104 millones de pesos al erario del estado. Irónicamente, salió a exculpar no sólo a un ex mandatario tachado de corrupto, sino al que en el año 2003 ordenó su encarcelamiento.
Mientras los chiapanecos festejaban un verdadero acto de justicia, que acababa con la impunidad de uno de los gobernadores más déspotas que haya tenido Chiapas en la historia reciente, él lo protegía con voz enardecida y lágrimas en los ojos.
Dicho sea de paso, nunca fue un diputado inteligente, comprometido con las causas e intereses de los chiapanecos. Todo lo contrario, su desempeño estaba completamente alejado del sentir popular.
Hablo, por supuesto, de Aquiles Espinosa García, secretario de Movilidad y Transporte del Estado, quien quiere ser presidente municipal de Tuxtla Gutiérrez.
Aparte de lo antes dicho, aporto otros datos para comprender mejor que Aquiles sería lo peor que podría pasarle a la capital del estado.
ABUSOS Y CORRUPCIÓN
En primer lugar, nunca le ha interesado el bienestar de la gente, sino sólo el propio.
Hoy, por ejemplo, es un secreto a voces que ha hecho jugosos negocios con los viejos pulpos del transporte, como Mario Bustamante Grajales y Francisco Palacios Burguete, presidente de la Alianza del Autotransporte de Chiapas y presidente de la Unión de Camioneros de Cintalapa, respectivamente.
Según estimaciones, hay alrededor de 20 mil unidades piratas en el estado, que pagan cada una entre 3 mil y 5 mil pesos mensuales para operar sin los permisos correspondientes, mismos que otorga la Secretaría de Movilidad. Por tanto, estamos hablando de que Aquiles Espinosa, su círculo cercano y dichos líderes transportistas, podrían estarse embolsando cada mes alrededor de 60 millones de pesos.
Esto no es nada.
El gobernador Rutilio Escandón Cadenas le entregó la encomienda de limpiar la dependencia y recuperar su credibilidad. Esto implicaba, desde luego, realizar una asepsia a fondo que eliminara tanto las malas prácticas como los malos elementos.
Sin embargo, lo primero que hizo fue colocar a gente de toda su confianza en puestos clave en el manejo de los recursos y control administrativo. Todos ellos familiares, amigos compadres y políticos de extracción priista.
Desde entonces fue claro que el propósito de Aquiles Espinosa no era servir con eficiencia y honestidad a los chiapanecos, mucho menos corresponder con buenos resultados a la confianza que recibió del gobernador, sino acaparar poder, dinero y con ello operar políticamente a favor de sus benefactores y desacreditar el trabajo de sus opositores.
En junio de 2021, por ejemplo, varias organizaciones transportistas del municipio de Ocozocoautla denunciaron que Roberto Tovilla Silas, su jefe de la Oficina de Enlace en Cintalapa, estaba tolerando el transporte irregular y con él estaban implicados el subsecretario de transporte Felipe de Jesús Velasco Aguilar y el coordinador de Oficinas de Enlace, Manuel Pano Becerra.
Según los denunciantes, antes de la llegada de Tovilla Silas se tenían detectados 70 mototaxis piratas, pero tras su arribo el número se disparó a 500, los cuales entregan en sus manos la cantidad de mil 500 pesos mensuales, que entre todos suman un total de 750 mil pesos, 9 millones al año.
Esa práctica se ha extendido a los municipios de Jiquipilas y Cintalapa, donde Roberto Tovilla ha estado presuntamente vendiendo concesiones de transporte público en diferentes modalidades, ya que asegura, y lo cito: tiene “excelentes relaciones con el titular del Transporte en Chiapas”. Dicho dinero, según él mismo ha confirmado, se lo entrega a funcionarios de primer nivel de la dependencia, incluido, por supuesto, Aquiles Espinosa.
Aparte, Manuel Pano está acusado de cometer fraude a través de la supuesta venta de plazas laborales en la Secretaría por la suma de 15 mil pesos, que después de recibirlos, se esconde.
Aparte, los socios del desaparecido Sistema de Transporte “Conejobús” acusan que Aquiles Espinosa quiere quitarles ilegalmente las concesiones de las rutas 1 y 2 de Tuxtla Gutiérrez que poseen desde 1980, y agregan que las 105 concesiones en cuestión las ha venido ofreciendo a empresarios foráneos por la cantidad de un millón de pesos cada una.
Dicho sea de paso, Aquiles ha golpeado físicamente a estas personas, que son en su mayoría de la tercera edad, e incluso se niega a pagarles el adeudo de 140 millones de pesos que les debe por concepto de subsidios. No está por demás decir que esta gente vivía de estos recursos, y quién sabe cómo le han estado haciendo para sobrevivir durante todos estos meses que no han recibido un solo peso de la deuda.
No es todo. Una investigación periodística realizada por el Diario de Chiapas descubrió que Aquiles Espinosa podría estar cobrando 9 millones de pesos mensuales por cuotas de mototaxis ilegales tan sólo en Ocozocoautla. En Tuxtla Gutiérrez, entre 4 y cinco millones cada mes por permitir la circulación de taxis piratas, conocidos como “NP”.
Su sobrino, un tal Alfredo López García, quien sigue trabajando en la Secretaría de Movilidad, pero de manera clandestina en una oficina que Aquiles rentó en la colonia Xamaipak, en el lado poniente de la capital, fue acusado en 2020 por entregar 280 concesiones de taxi sin autorización y sin que fueran publicadas en el Diario Oficial del Estado. Por estas nuevas concesiones cobró 150 mil pesos por cada una, dando un total de 42 millones del águila.
CÍNICO
En la antigua Grecia, a los cínicos les llamaban perros. A la verdad, se necesita ser muy cínico para aspirar a un puesto más elevado en el gobierno, con mayor jerarquía, teniendo todos los antecedentes de Aquiles Espinosa, quien no sólo estuvo en prisión por manejar un auto robado, sino que ha tenido el atrevimiento de golpear ancianos y operar una red de corrupción con la que ha obtenido ilegalmente decenas de millones de pesos.
Como cereza en el pastel, siendo Chiapas el estado más pobre del país y Tuxtla una ciudad con miles de familias viviendo en la marginación, él viste ropa de diseño exclusivo y cinturones y zapatos de la marca Salvatore Ferragamo, que llegan a alcanzar un precio superior a los 25 mil pesos.
¿Él es el presidente municipal que Tuxtla Gutiérrez merece? Ni Dios lo quiera.
@_MarioCaballero










