La medicina no convencional y la visión indígena
Lilia Ma. Calderón/Las Margaritas, Chiapas [email protected]
La presencia de cierto tipo de enfermedades, es atendida por la población indígena y otros sectores de la población urbana de México, a través de la medicina que no es convencional, es decir, aquella practicada y desarrollada desde los saberes prehispánicos.
La terapia mediante las flores, cuya selección se hace en función de sus colores, se asocia a la percepción de la enfermedad y a la visión del ser humano y de la naturaleza que tienen los miembros de las comunidades indígenas, y depende de este pensamiento la práctica terapéutica y su ritual. La propiedad de curar radica tanto en el color, como en sus propiedades bioquímicas, las cuales constituyen un sistema de símbolos que son manipulados por el curador o curadora.
Por eso, símbolo y terapia, se encuentran en una relación de causa-efecto, en cuya interacción, la terapia de cualquier ser humano depende del manejo de los símbolos. En este caso, la flor y su color, es un signo cargado de significaciones, cuyo mensaje es eliminar la causa del mal para restablecer la salud quebrantada. La mala suerte es considerada como enfermedad que produce el malestar integral de la persona, debido a las malas relaciones establecidas entre la persona, la familia y la sociedad, entre el ser humano y la naturaleza, entre el ser humano y las deidades. Cuando estas relaciones se quiebran por conductas impropias, se genera la enfermedad.
De esta situación surge una serie de interrogantes: ¿Cuáles son los símbolos que intervienen en la terapia de la mala suerte y el susto? ¿Por qué son eficaces los colores en la terapia de la mala suerte y el susto? ¿Cómo actúan los colores en el cuerpo y cerebro del ser humano? ¿Cuál es el impacto que produce los símbolos en los neurotransmisores? No hay una explicación satisfactoria de la eficacia en la terapia. La hipótesis que se plantea es que la mala suerte y el susto son enfermedades productos del desorden, entonces los símbolos influyen en el restablecimiento de la armonía, por lo tanto inciden en la curación del paciente.
Cabe señalar que los colores, según el significado que se le atribuye, generan condiciones en el organismo en su proceso de autorregulación. La percepción de los colores se realiza mediante el sentido de la vista y estos datos son procesados por las neuronas estimuladas por las ondas lumínicas. Según Delacroix “La enfermedad sería entonces una creación del organismo en acción, trabajando para tratar de restablecer su equilibrio perturbado, y uno de los postulados que se desprende podría formularse así: la enfermedad es el proceso de autorregulación en acción, es lo que produce el organismo para curarse a sí mismo…”. Muchas veces, esta autorreparación no es suficiente y requiere ayuda y es lo que hace el terapeuta dándole refuerzo al actuar del organismo humano para curarse. Se afirma, como conocimiento establecido, que se tiene grabada en el cuerpo la propia historia, es decir esto se refiere que el ADN ha registrado todas las modificaciones que ocurrieron y ocurren por impacto del ambiente total en que se vive en cada momento histórico.










