Xóchitl, la esperanza para resucitar al PAN en Chiapas

Lo que son las cosas, en Chiapas añoran que Xóchitl Gálvez haga su parición en Chiapas para que pueda resucitar a un partido que tiene varios años desaparecido en la entidad. Para la dirigencia estatal, aunque no sea su “gallo”, confía que el despegue que ha dado el Frente Va por México con la senadora reviva a los militantes y simpatizantes de Acción Nacional que se alejaron de dicho instituto.

El PAN está a un paso de desaparecer en la entidad y tan grave está su situación que ni un representante popular tiene en la LXVIII Legislatura local. De los ayuntamientos ni se diga, está prácticamente borrado de este mundo con ningún alcalde o alcaldesa, aunque su presidente presuma que “en política nadie está muerto”.

Quizás haya mucha razón en ello, pues el claro ejemplo se tenía con el Partido del Trabajo, que en el 2018 estaba al borde del abismo, pero debido a que se treparon al último vagón en una alianza con Morena y el PVEM, hoy tiene seis diputados, muy por arriba incluso de partidos tradicionales como el PRI, que apenas tiene dos.

Se entiende que el PAN no cuenta con recursos para promocionarse, sólo para pagar los sueldos de los integrantes del Comité y de una secretaria, por decir mucho, pero es lamentable que no haya iniciativas innovadoras para salir del marasmo en que se encuentra.

Muy fácil sería que la senadora Xóchitl venga a revolucionar las huestes del partido con su presencia en los próximos meses, pues ahora sólo anda ocupada en recolectar las firmas que le exige el Frente Va Por México para pasar a la segunda ronda, esto de manera oficial, porque en la práctica se ha visto el despegue brutal a su candidatura que el partido en el poder no sabe cómo parar esa vorágine.

Hoy sobre el escritorio de la dirigencia nacional debe haber un amplio expediente sobre cómo es que fue cayendo la presencia y popularidad del partido. Sin menospreciar la ambición que mostró Francisco Rojas, por ejemplo, fue una base fundamental para tener al PAN en boca de todos, hecho que se reflejaba en las urnas.

Hoy el liderazgo, si es que alguna vez lo hubo dentro del panismo, no se ve ni ha resurgido. El llamado que se hace a la sociedad civil para que participe en las tareas del instituto es una bofetada con guante blanco a la misma población pues si se alejaron fue precisamente porque les negaron la participación y las dirigencias se enfocaron a exprimir los recursos y a poner candidatos que nomás no “pintaban”.

Hoy, en los eventos del Frente Va por México, para hacer presencia en los medios de comunicación, en el blanquiazul se tiene el cinismo de vociferar “que el presidente de México no se equivoque y no se siga metiendo porque le irá mal”. La verdad es que hace falta un poco de vergüenza para fijar una postura tan fuera de lugar, cuando quien lo dice como líder partidista lo desconocen hasta los vecinos de su colonia.

Contra todos los pronósticos en contra, califican el proceso rumbo al 2024 como una partida de dominó en la que hay que ir colocando las piezas de forma inteligente, lo que pasa es que no hay de dónde agarrar prospectos que se animen a tomar el “toro por los cuernos”.

En lo que se coincide y no se reprocha nada es que, en las elecciones de 2012, cuando Manuel Velasco encabezada las preferencias para gobernar Chiapas, todos querían ser “verdes”, efectivamente y en el 2018, todos añoraban colocarse la camiseta de Morena. Significa ello, y eso se tiene comprobado, que en política se cambian de colores de camiseta de acuerdo a los intereses.

Si para la dirigencia estatal el PAN está vivo, pues seguramente así será, pero no será por el trabajo que han realizado en los últimos tres lustros, ni en el presente, sino porque una mujer que ha tenido los “pantalones” para enfrentarse al presidente de México, como lo es Xóchitl, hará revivir el voto de miles de panistas y de electores que habían dejado de creer que existieran personas honestas, trabajadoras, que han logrado vencer la pobreza. Sin ir más lejos, el caso de Benito Juárez, el pastor de ovejas que llegó a ser el presidente de la República, es un ejemplo que ni el mandatario del país ha querido reconocer.

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