M de R/Diario de Chiapas
Tuxtla Gutiérrez.-La oficina central del Colegio de Bachilleres (Cobach) se ha convertido en una verdadera zona de intimidación y violación a los derechos individuales y laborales de los trabajadores que trabajan en esta sede con la aplicación de normas que van más allá del terrorismo colectivo con la implementación de torniquetes, cámaras de vigilancia intimidatorias, no salir más de una vez al sanitario, no comprar fuera del edificio ni está permitido fumar en el área de asignada.
Así es el terrorismo que denuncian los trabajadores cobachenses dentro de las instalaciones de las oficinas centrales en sus más de tres décadas de creada esta institución educativa.
Acusan que se instaló el reloj checador que les reconoce digitalmente y de forma fácial. En el departamento jurídico, con el fin de grabar el comportamiento de los que tienen denuncias, se instalaron cámaras, además de que los revisan para que no ingresen con teléfonos celulares a esta área y a todas las oficinas donde se realicen reuniones.
Lo peor del caso es que en sus periodos de descanso o también llamadas vacaciones que la ley les ampara, los trabajadores no pueden desconectarse totalmente por si los llaman ante cualquier imprevisto, violando con ello lo que establece el artículo 68 Bis que los protege de poder desconectarse sin que haya responsabilidad alguna.
Lo cierto es que la barbarie con que se conducen en el Cobach refleja que actúan bajo espionaje y no hay hasta el momento autoridad alguna que se haga responsable de estas medidas “disciplinarias”.










