Los moches mediáticos que tunden a Claudia Sheinbaum

La función del periodismo tiene valor social cuando sus investigaciones ponen en evidencia los presuntos actos de corrupción que se registran en cualquier institución o agrupación social o política. La situación cambia cuando el proceso se judicializa y los actores involucrados hacen hasta lo imposible, mediante el uso de tráfico de influencias, para que la autoridad deje sin efecto las sanciones correspondientes.

Sin ir muy lejos, los públicos y famosos moches que se difundieron en los medios de comunicación donde se entregaban fajos de dinero a una senadora de Morena y los sobres amarillos con recursos a dos familiares del presidente, quedaron sin efecto legal porque simplemente pudo más las influencias que la verdadera aplicación de la ley.

O la tan referida sanción que la autoridad electoral emitió en contra del partido en el poder, Morena, cuando se descubrió que la hoy gobernadora electa del Estado de México, Delfina Gómez, aceptó que sí hubo descuentos de nómina a por lo menos 200 trabajadores de Texcoco cuando ella era la alcaldesa. Un delito que no se enjuició y que representaba, de haberse aplicado la ley, de 2 a 9 años de cárcel.

Como estos hay infinidad de casos que se perpetraron en el pasado, pero que hoy en día continúan prevaleciendo, aun y los protagonistas nieguen los hechos.

Por esto y muchas cosas más la gente está desencantada, pero como los de arriba son muy listos, aplican la política de continuar regalando dinero para “convencer” a sus simpatizantes que en el futuro les irá mejor. La lógica debería imperar en no aceptar más diezmos o dádivas, pero ante la pobreza que se vive en los mexicanos, éstos optan por seguir aceptando migajas.

Otro caso que ha caído como anillo al dedo es la reciente denuncia que trabajadores del gobierno del Colima han hecho público en el sentido de que la gobernadora de dicha entidad, Indira Vizcaíno, exige “moches” del sueldo para financiar la campaña de Claudia Sheinbaum en sus aspiraciones a la presidencia de la República en 2024.

Es lógico, como suele suceder en todos los casos, que los sindicados nieguen los hechos y contra denuncien que esta falsa acusación venga de los adversarios. La campaña ya denominada #Mocheinbaum puede decirse es parte de la guerra electoral que se registra entre los “hermanos corcholatas”, si se toma en cuenta que Marcelo Ebrard y Ricardo Monreal han dicho que debe investigarse sí esta acusación es cierta o no.

Decíamos, ni modo que las partes involucradas lo acepten, pero lo cierto es que el golpe bajo propiciado a la exjefa de Gobierno de la Ciudad de México ya nadie se lo quita y a ello agréguele que sus recorridos por el país para coordinar los trabajos de Morena rumbo al 2024, es decir, que sea la candidata a la presidencia de la República, son opacos, sin brillo.

Todo este ambiente mediático le da un golpe demoledor a Claudia Sheinbaum no para bajarla de la contienda, sino porque la proyección hacia la ciudadanía le restará algunos votos.

Al principio se señalaba que no pasará nada, será un asunto más que quedará registrado en la historia, pero como en política todo se vale, el que salió más listo para protagonizar el tema y llevar agua a su molino es el partido Movimiento Ciudadano, quien a través de su diputado Jorge Álvarez presentó la denuncia ante la Unidad Técnica de lo Contencioso electoral del INE.

¿Servirá de algo? No mucho, pero el escándalo ha sido retribuirle para el partido naranja. Creemos que será en vano que se compruebe que la gobernadora esté financiando de forma ilegal a la jefa de Gobierno pues en estos tiempos es mucho mejor obtener recursos de partidas a disposición del gobernante a que registren movimientos administrativos que los responsabilicen.

Nadie que se diga muy listo cometería el craso error de palpar en documentos los descuentos a la base trabajadora. Ahora que, si el “moche” es en efectivo, puede que sea cierto, pero ningún trabajador estará dispuesto a perder su chamba si atestigua contra quien le da trabajo.

También la parte agraviada tiene la ventaja de que se defiendan diciendo que son aportaciones voluntarias y si es así, pues tampoco habrá sanción, pues ya hubo “jurisprudencia” mediática en este tipo de asuntos.

El ejemplo reiterado de los sobres amarillos y los fajos de billetes a la senadora Rocío Abreu y otros dos funcionarios del gobierno de Campeche, todos relacionados con el partido en el poder, Morena, quedó sin efectos legales. Por eso decimos que el caso de la gobernadora de Colima no pasará a más, y todos felices y contentos.

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