Abanico de parafilias: el fetichismo

Lilia Ma. Calderón/Las Margaritas, Chiapas [email protected]

Uno de los efectos menos admirables de la liberación sexual, es que ha puesto de moda la alusión o el repudio de dos conceptos esenciales para la comprensión científica de la conducta sexual: los conceptos involucrados en la dicotomía adecuado- anómalo. La mayor parte de los radicales sexuales, hipersensibles a la sospecha de que puedan albergar la mínima huella de actitudes moralistas absolutas, suponen que el término anómalo es pecaminoso, degenerado y perverso, es por ello que se hace necesario entender a aquellas conductas y sus diversos tintes psicológicos.
Las dificultades para conocer datos exactos sobre la epidemiología de las parafilias, provienen de que se trata de una conducta oculta, siendo la mayoría de los datos provenientes de los archivos judiciales o de alguna clínica. Es probable que sean relativamente raros, aunque quizá las más comunes sean: el sadomasoquismo, el fetichismo, la pedofilia, el voyerismo y el exhibicionismo, no exactamente por este orden -que proporcionalmente se desconoce- sin embargo, lo que según sí puede aseverarse, es que los pacientes que más consultan son los pedófilos, los exhibicionistas y los voyeristas.
Actualmente, el fetichismo representa uno de los diagnósticos más difíciles de realizar debido al solapamiento entre este y otros trastornos. Se considera como elemento primordial del diagnóstico, el criterio de que el fetiche (objeto inanimado) sea la fuente más importante de estimulación sexual, es decir, esencial para una respuesta sexual satisfactoria y se define en detrimento a los siguientes parámetros:
a) Durante un período de por lo menos seis meses, fantasías sexualmente recurrentes y altamente excitantes, impulsos sexuales o comportamientos que implican el uso de objetos no vivientes (por ejemplo, ropa interior femenina).
b) Las fantasías sexuales, los impulsos sexuales o los comportamientos, provocan malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.
c) Los fetiches no deben ser solo artículos de vestir femeninos, como los utilizados para travestirse (fetichismo travestista) o aparatos diseñados a propósito de estimular fácilmente los genitales (vibrador).
d) La especificación de que el fetiche tiene que ser un objeto sin vida, evita aplicar este código a aquellos individuos que se excitan intensamente con determinadas partes del cuerpo como los pies, el cabello o las rodillas. Estas últimas preferencias se aplican al parcialismo, una de las parafilias no especificadas

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